El consultorio de Bernardo Stamateas: ¿cómo reacciono frente al dolor?

En esta nueva entrega, el reconocido psicológo y autor best-seller aconseja a los lectores de Infobae sobre cómo actuar para aliviar el sufrimiento

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Si una persona va al gimnasio por primera vez, después de un largo tiempo sin realizar actividad física, y más tarde ese día (o al día siguiente) no le duele ni un solo músculo, eso significa dos cosas. Que no fue al gimnasio en absoluto; o, si fue, no hizo ningún tipo de ejercicio. Por lo general sucede que luego de una primera rutina de ejercicios, ¡nos duele todo!


Existe un dolor útil, que es el dolor del crecimiento, y un dolor inútil, que es el dolor del masoquismo. El dolor útil surge de nuestros sueños, aquellas metas que deseamos alcanzar. Hay un precio que debemos pagar y no se puede evitar de ninguna manera. Si yo voy al gimnasio y al día siguiente "no me duele nada después", es porque no ejercité y solo fui a tomar un café. Ese tipo de dolor tenemos que soportarlo estoicamente porque si lo aceptamos, seremos libres del sufrimiento. El dolor inútil (masoquismo) hace que una persona pague con sufrimiento adelantado. Seamos ricos o no, todos buscamos siempre la justeza del precio, ni más ni menos. En cambio, el masoquista lo paga más caro de lo que es; paga con dolor antes de tiempo.


A aquel que sueña, el dolor lo encuentra; el masoquista busca el dolor. Todo dolor que no nos lleva a la acción es un dolor inútil. Las personas que se ponen en el papel de víctimas en realidad no quieren encontrarles solución a sus problemas. El dolor solo sirve para hacer un cambio. Todo dolor que nos paraliza se vuelve inútil porque creemos que nunca terminamos de pagar.


Estas son algunas actitudes de la persona masoquista:

-No puede disfrutar. Por ejemplo, tiene artículos de marca que nunca sacó de su envoltorio, o ropa -nueva que nunca usó.

-No puede sentir placer.

-Evita lugares y personas que le hacen bien.

-En los momentos felices se castiga con algo por culpa (porque siente que no se lo merece).


¿Cuáles son las formas equivocadas de actuar frente al dolor?

-Que siempre nos duela algo. Esta actitud tiene dos objetivos:

a. Ponerse en víctima para evitar enfrentar un problema y resolverlo. Aquel que actúa así lo justifica y eso hace que se vuelva dependiente.

b. Usar el dolor para evitar asumir un compromiso.


-Que nos duela y no digamos nada. El que hace esto es narcisista y piensa: "Yo puedo solo, no quiero mostrar mis debilidades".


-Creer que yo sufro más que los demás. Tal persona no piensa en lo que le pasa al otro porque le gusta llamar la atención. Por ejemplo, alguien que llora más que su pareja por lo que le hicieron al otro.


-Pagar siempre con dolor. Es la exaltación del dolor, el masoquista que siempre paga con dolor psíquico. Se trata en realidad de un pseudo-pago porque nunca se logra saldar la deuda.


¿Cuál debería ser una actitud sana?

Frente al dolor necesitamos tener un balance placer-dolor neutro. En cierto lugar había un bar en frente de un cementerio con un cartel que decía: "Es mejor estar en este lugar que en el de enfrente". Como respuesta, en el cementerio pusieron otro cartel que decía: "Los que pasaron por enfrente terminaron más rápido aquí". Si en tu vida notás que todo es dolor, deberías tener cuidado.


También podemos rodear nuestro dolor de emociones positivas. Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y me golpean, no me molesta porque me estoy divirtiendo. Pero si me golpeo con un mueble, el dolor es más intenso. ¿Por qué? Porque el dolor que me produce golpearme no está rodeado de un momento de felicidad. Por eso, es importante siempre construir el contexto.


Es fundamental tratarnos bien. ¿Solés tratarte bien? Sé bueno con vos mismo y acostumbrate a pensar que te merecés todo lo bueno que la vida tiene para darte. No te autorreproches nada, no te critiques, no te lastimes.


Al dolor se lo debe aceptar sin resistencias pero nunca debería ser la manera en que los demás te conozcan

Otra forma de reaccionar positivamente es adoptando una actitud de esperanza, lo cual marcará cómo vivamos el dolor. En el caso de enfermos terminales, a aquel que no tiene esperanza de vida y llora todo el tiempo se le multiplica el dolor físico. En cambio, en aquel que a pesar de la enfermedad sigue adelante con su vida, el dolor disminuye. Dos personas de la misma edad y con la misma enfermedad, pueden vivirla de manera diferente.


Podés compartir tu dolor pero no permitas que sea tu tarjeta de presentación. Es bueno hablar del dolor que sentís pero luego debería pasar a ser parte de tu intimidad. Al dolor se lo debe aceptar sin resistencias pero nunca debería ser la manera en que los demás te conozcan. La frustración es la antesala del dolor, te prepara para este. Si te dicen que no, te frustrás pero eso te hace fuerte.


Y por último recordá que tu dolor es único, nadie comprenderá nunca totalmente lo que sentís. Es tu camino y debés transitarlo porque el dolor te lleva a la acción (no a la reacción) para resolver tus problemas.


¡Que el dolor te sirva solo para realizar los cambios necesarios para alcanzar tus sueños!


Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com