"Lo especial de nuestro nuevo sistema de artillería es que alcanzamos el menor tamaño y peso posible, en comparación con otros similares. Puede ser utilizado en un módulo de combate no tripulado y controlado desde largas distancias sin la intervención de persona alguna", contó Vyacheslav Krivorukov, CEO del Centro de Investigación y Desarrollo Científico y Técnico Pulse 2.
"La unidad de guerra puede ser controlada de forma remota, a 50 kilómetros de distancia si las conexiones son estables", agregó. La compañía que dirige desarrolla, además de esta ametralladora, otras armas de última tecnología, siempre a pedido del Estado.
Rusia viene mostrando su poderío militar en los últimos meses, a partir de su oleada de ataques contra los rebeldes sirios, que se oponen al régimen de Bashar al Assad, y contra los yihadistas de ISIS. En uno de sus último bombardeos, atacaron un edificio que era utilizado como cárcel y tribunal por el Frente al Nusra en la provincia de Idlib, con un saldo de 57 muertos.