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Si bien las autoridades mexicanas y colombianas siempre supieron sobre los nexos entre los cárteles de Sinaloa y Medellín, recién ayer pudieron confirmar el histórico rumor que existía sobre la presunta reunión que se produjo entre Joaquín Guzmán Loera y Pablo Escobar Gaviria, líderes de los dos grupos de narcotraficantes.

Fue el propio "Chapo" quien confirmó su encuentro con su "colega". "Sí, yo me encontré con él una vez en su casa. Y me acuerdo que era una casa grande", aseguró Guzmán durante su reportaje con el actor estadounidense Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo, famosa por sus interpretaciones de mujeres narcotraficantes en algunas de las novelas en las que participó.

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La revelación del recapturado capo del Cartel de Sinaloa no hizo más que reafirmar los lazos que en su momento existieron entre las organizaciones criminales mexicanas y el tristemente célebre Cartel de Medellín, dirigido con mano de hierro por Escobar.

El negocio entre ambos bandos consistía en que los colombianos trasladaban sus cargamentos de drogas hasta México, y allí un grupo local se hacía cargo de "pasar" el envío a los Estados Unidos, el mayor mercado de narcóticos del mundo y destino final del 80% de los envíos de cocaína del Cartel de Medellín hacia el país norteamericano.

Pero a pesar de esta sociedad, si se los compara se pueden encontrar grandes diferencias entre el "Chapo" Guzmán y Escobar Gaviria. Porque si bien el sinaloense era el criminal más buscado del mundo y el principal narcotraficante, siempre estuvo lejos de llegar al poder, la fortuna y la capacidad de generar terror del apodado "Patrón del mal".

Mientras que Escobar cometió 10.000 asesinatos, incluidos cuatro candidatos a la Presidencia de Colombia, 11 jueces de la Corte Suprema y dos ministros de Justicia, Guzmán fue el responsable de "apenas" entre 2.000 y 3.000 crímenes.

Otra gran diferencia entre ambos capos es la fortuna que lograron amasar como resultado de sus actividades delictivas. El colombiano acumuló la mayor fortuna del país y, según la revista Forbes, la séptima del mundo, que algunos analistas establecieron en 25.000 millones de dólares.

Por su parte, el traficante de drogas mexicano ostenta un patrimonio estimado en USD 1.153 millones como consecuencia de haber desarrollado una red de distribución que enviaba diversos tipos de drogas (cocaína, marihuana, heroína y metanfetaminas) hacia 40 países distintos repartidos entre América del Norte, Europa y Asia.

Los objetivos que persiguieron durante su carrera criminal también refleja el abismo que hubo entre ambos. Mientras el "Chapo" sólo buscó fines económicos, el "jefe de jefes" del Cartel de Medellín además logró ganarle la guerra por la extradición al Estado colombiano, ya que la Reforma Constitucional aprobada en 1991 la prohibió explícitamente. Aunque esta modificación finalmente fue derogada en 1997.

No obstante, se sabe que para los delincuentes de este nivel antes que la ideología o los principios

siempre están los negocios,

y a esta máxima el "Chapo" la tiene muy clara. "El negocio del tráfico de drogas no va a terminar porque con el paso del tiempo

somos más

personas, y esto

nunca va a terminar",

aseguró Guzmán Loera durante su reportaje con Penn y del Castillo. Una afirmación que de estar vivo seguramente hubiera

compartido

su "compadre" Escobar Gaviria.