El consultorio de Bernardo Stamateas: ¿por qué es importante blindar nuestros afectos?

En esta nueva entrega, el afamado psicológo y autor best-seller explica a los lectores de Infobae cómo resguardarse de los ámbitos y personalidades que pueden llegar a lastimarnos

Guardar
Expertos en pareja aconsejan cómo
Expertos en pareja aconsejan cómo tener un buen diálogo Shutterstock 162

Todo aquello que nos hace bien debemos cuidarlo. Para eso, es fundamental saber dónde no depositar nuestros afectos, nuestras emociones.


Estas son las cinco áreas donde no es conveniente poner nunca la afectividad:


El trabajo

El lugar que más ocupa nuestra mente durante el día es el trabajo. Pero, como toda actividad laboral, está basado en intercambios transaccionales. No vamos a buscar amigos al trabajo, aunque esto no significa que no podemos hacernos amigos de nadie. Necesitamos delimitar la importancia relativa que le damos a los hechos ocurridos en el ámbito laboral. Tampoco vamos al trabajo para que nos feliciten, nos reconozcan o nos abracen. En realidad, vamos para desarrollar nuestro liderazgo, para superarnos a nosotros mismos. ¡Nunca pongas tus emociones en el trabajo!


Las críticas y las discusiones

Las críticas son parte de la vida y nos fortalecen porque nos llevan a ejercitarnos y a aprender de las relaciones interpersonales. Si aprendemos de ellas, sabremos con quién compartir nuestra intimidad y con quién no. Transformá la crítica en un gimnasio: cuando alguien te critique, imaginá que esa crítica es una pesa de entrenamiento para mejorar tu liderazgo y crecer, en lugar de reaccionar y confrontar. Algunas personas solo critican a alguien para hacerlo enojar, para que reaccione y se defienda y, de esa manera, atacarlo más. A las críticas y a las discusiones hay que verlas racionalmente. Por ejemplo, si me dicen que no soy capaz de llevar a cabo una determinada función, tengo que pensar si eso es cierto o no; si realmente lo es, entonces tendré que aprender y seguir creciendo, pero si no lo es, ignoraré el comentario.


Cuando la crítica viene de una persona en autoridad o en una posición superior, no debemos reaccionar sino marcar el contraste y decir: "¡Qué honor que alguien tan importante se ocupe de mí! ¡Gracias!". Si la crítica viene de un par, tenemos que fijarnos si el comentario nos sirve para crecer; si no nos sirve, simplemente podemos decir: "No estoy de acuerdo". Ahora, cuando la crítica viene de un extraño, lo mejor es ni siquiera responderle. Es difícil no "engancharnos" con una crítica o en una discusión, pero todo es cuestión de aprender y desaprender. El crecimiento verdadero consiste en un 50% aprender (incorporar cosas nuevas), y un 50 % desaprender (sacar los hábitos viejos). Por lo general, nos cuesta más desaprender que aprender.


"Nunca tenemos que poner los afectos en personas complicadas"

La gente difícil

Muchas veces en la vida tenemos que relacionarnos con gente que nos estresa. Por eso, es importante recordar que nunca tenemos que poner los afectos en las personas complicadas. Algunos opinarán: "¡Qué frío que sos!", sin embargo, analizar solo como datos los dichos de ciertas personas, para ver si son útiles para nuestro crecimiento o no, es lo más adecuado. Cuando alguien nos ataca hiere nuestra estima (herida narcisista); ese dolor es señal de que hemos puesto emociones en ese ataque. Cada vez que pongamos afectividad en las relaciones con personas difíciles, terminaremos involucrados en dramas ajenos y con sufrimiento emocional.


Todos los ataques de la gente difícil son para formarnos. Por eso, es menester aprender a ser menos emocionales y pensar fríamente de qué manera nos servirá la situación que estamos viviendo para crecer y ser un mejor papá, una mejor mamá, un mejor ciudadano, un mejor líder. En estos casos, es válido el consejo de pensar hasta diez antes de reaccionar.


Los recuerdos

Es preciso saber gestionar el pasado. ¿Qué hacemos con los recuerdos? Cuando miramos hacia atrás y recordamos algo lindo, nos sentimos bien. Por eso, a los recuerdos agradables tenemos que tratarlos afectivamente. En cambio, a los recuerdos tristes tenemos que tratarlos racionalmente. A partir de aquello negativo que vivimos, hay que construir para adelante y ver qué enseñanza nos dejó. Cuando lo malo nos sirve para construir un futuro mejor, entonces no miraremos ese recuerdo afectivamente (sintiendo que nos lastima), sino que lo transformaremos en crecimiento. Por ejemplo, prestaste dinero y te estafaron pero de esa situación dolorosa aprendiste a no prestar más dinero a nadie. Cuando construimos mirando hacia adelante, el hecho negativo se transforma en enseñanza.


La ayuda a los demás

No tenemos que poner afectividad al hecho de intentar ayudar a otros. Cuando alguien cae en arenas movedizas, la persona que desee ayudarlo deberá pararse sobre la roca para extenderle una mano desde allí, porque si se mete en el barro, ambos se hundirán. Un amigo tenía a su padre enfermo y se sentía muy triste, pero al mismo tiempo estaba muy feliz porque se casaba su hija. Frente a esos sentimientos tan encontrados y antagónicos no sabía qué hacer. Entonces le dije: "Celebrá con tu hija porque esa alegría te dará las fuerzas necesarias para atravesar el momento duro de la enfermedad de tu papá".


En este tiempo nuevo que estamos por comenzar, en este nuevo año, aprendé a blindar tu estima, levantá un cerco y cuidá todo aquello que te motiva, que te llena, y aislalo de lo que te quita energía.


Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com