Es considerada casi una fecha patria para todos los Leprosos. El 22 de diciembre de 1990, Marcelo Bielsa se desencajó y, en andas, con una camiseta rojinegra en mano, la ofrendó al público: "¡Newell's, carajo! ¡Newell's, ésta, carajo!".
Los rosarinos llegaban un punto por encima de su escolta a la última jornada. Visitaban a San Lorenzo en cancha de Ferro, mientras que River, su inmediato perseguidor, recibía a Vélez en el Monumental, el día del retiro de Ubaldo Matildo Fillol.
El desenlace fue de película. El Ciclón y la Lepra igualaron 1-1 y en Núñez daba la nota el Fortín, con una actuación memorable del Pato, a quien todos los medios lo terminaron calificando con un 10 de puntaje. Fue triunfo 2-1 de los de Liniers y vuelta olímpica para el Newell's del iLoco/i, que seis meses más tarde se cruzaría con Boca, el campeón del Clausura.
Admirado por fanáticos de todo el mundo (sobre todo en Chile, Bilbao y Marsella), la frase lo caracteriza y su imagen quedará grabada para la posteridad como una de las más recordadas del fútbol nacional.