José María Marin, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) entre 2012 y mayo de 2015, sostuvo su inocencia frente a las acusaciones de aceptar sobornos, fraude, lavado de dinero y otros cargos de los que lo acusa la Justicia de Estados Unidos.
El dirigente, de 83 años, seguirá con arresto domiciliario en Nueva York, a la espera del avance de las investigaciones, luego de aceptar la fianza de USD 15 millones.
El brasileño fue detenido el 27 de mayo en Zúrich, Suiza, junto a otros seis dirigentes, por el escándalo de corrupción detectado en el organismo que rige el fútbol mundial y fue extraditado al país norteamericano a pedido de la fiscal general, Loretta Lynch, quien lleva adelante la causa.
Marin y otros dirigentes sudamericanos están acusados de recibir USD 110 millones en sobornos a cambio de derechos de trasmisión
El ex máximo mandatario del fútbol brasileño había sido dejado en libertad bajo custodia el mes pasado, después de comprometerse a entregar activos, incluyendo un millón de dólares en efectivo y una hipoteca de su apartamento de 3,5 millones de dólares en Manhattan, según documentos judiciales.
Sin embargo, a través de una carta presentada al tribunal días atrás, el abogado de Marín, Charles Stillman, confesó que habían tenido dificultades para completar USD 2 millones de la fianza y que habían ofrecido una carta de crédito de un banco brasileño, que fue rechazada por los fiscales. "Puedo asegurarle al tribunal que estamos trabajando de total buena fe para completar esta tarea", escribió.
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