Para las mentes occidentales parece una incógnita. Un misterio. Una irracionalidad. ¿Cómo alguien puede sumarse a las filas de un grupo terrorista, y en especial a las de uno tan salvaje como el Estado Islámico? Los incentivos pueden ser muchos: la falta de oportunidades, el desánimo, el odio, suelen considerar los expertos. Pero ahora, a través de datos masivos más que de puras especulaciones, puede conocerse el perfil típico de quienes, teniendo un buen pasar, deciden aún así integrarse al ISIS.
Ocurre que el big data es probablemente una de las herramientas claves para derrotar a los yihadistas, y científicos informáticos –como Zeeshan ul-hassan Usmani, quien opera la compañía de datos masivos PredictifyMe– son fundamentales en esa tarea.
Usualmente, Usmani analiza datos de consumidores de las grandes empresas. Pero, tras los ataques en París y San Bernardino, decidió que no quería quedarse sólo en la condena de la violencia y en el rezo por las víctimas. Debía hacer algo más, por lo que comenzó a verter los datos recogidos sobre los reclutas de ISIS, al igual que suele hacerlo en su trabajo diario.
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