Fue la acción más importante de las tropas de Estados Unidos contra ISIS después de los atentados del viernes 13 en Francia. El operativo se realizó tres días después y le propinó un duro golpe a la principal fuente de financiamiento de la organización: el petróleo.
La incursión fue protagonizada por cuatro aviones A-10 y dos aeronaves tipo AC-130 que estaban apostados en una base estadounidense en Turquía. Forma parte de un plan que tiene como objetivo destruir los recursos que usa el ISIS para ampliar su potencial militar.
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