Infobae en París: así se vive el horror del terrorismo

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 Reuters 163
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"París golpeada por un ataque terrorista sin precedentes", dice el título principal del diario francés Le Monde, que informa que las autoridades calculan más de un centenar de personas asesinadas. Leo esa frase y se me pone la piel de gallina. Estoy en mi habitación en la Ciudad Universitaria, a solo 20 minutos de Le Bataclan, y pienso en que uno de mis amigos o incluso yo misma podríamos haber estado ahí.

Los ataques en la capital francesa empezaron pasadas las 9 de la noche, en un momento en el que la noche parisina debería a entrar en ebullición. Pero los tragos y las risas de un fin de semana cualquiera fueron reemplazados por el miedo y los llamados a Buenos Aires para aclarar que estábamos bien. "¿Vieron las noticias? Quedensé", se escucha en el pasillo.

Con un grupo de estudiantes argentinos nos agolpamos enfrente del televisor para enterarnos bien de lo que está pasando. "Es el peor atentado de la historia de Francia desde la Segunda Guerra Mundial", arriesga el periodista de la cadena BFMTV. Cada vez somos más en el living. Los teléfonos suenan y chequeamos entre nosotros que estemos todos los que tenemos que estar. Algunos llegan de la calle, entre asustados y angustiados.

"La policía nos mandó para la casa; nos piden que no salgamos", explica uno de los chicos que estaba en Chatêlet. Nadie pensaba hacerlo. Ni nadie piensa hacerlo en los próximos días. Ni nosotros, ni probablemente nadie en todo París. Si la herida de Charlie Hebdo todavía estaba abierta, los siete atentados de este viernes demuestran que Francia sigue siendo vulnerable, que el país no está a salvo.

La televisión local transmite imágenes del partido entre Alemania y Francia en el Stade de France, donde a pocos metros se produjeron las explosiones. Alterna con tomas en vivo de la toma de rehenes en el teatro minutos antes de que las fuerzas de seguridad le dieran fin.

Seguimos cada segundo y comentamos lo que vemos. A medida que se actualiza la cifra de víctimas, hay gritos de exclamación. Leemos que hay terroristas que están todavía sueltos; escuchamos que fueron instalados perímetros de seguridad para proteger a la gente que quedó en la zona de los atentados ante el peligro de que vuelva a haber ataques.

El transporte está colapsado. El gobierno de François Hollande pide a los vecinos del 10º y 11º arrondissement alojar a las personas que no consiguen regresar a sus hogares. En el salón donde estoy, hay un clima de abatimiento. Nos reiteran que no salgamos. Cuesta creer que esto esté pasando tan cerca de nosotros.

El escenario que se vaticina, tal como sucedió en enero pasado durante el triple atentado que dejó 17 muertos, es que las veredas queden desiertas hasta que, de a poco, la gente se anime a salir y la ciudad vaya recuperando su ritmo. Así lo recuerdan quienes vivieron en París aquel 7 de enero.

Ese día, los franceses salieron a las calles para mostrar que no se iban a dejar doblegar por el terrorismo. Pero el miedo está y se siente día a día, y hoy más que nunca. Desde entonces, el cartel de "alerte vigipirate" decora la mayoría de los establecimientos parisinos y los militares vigilan estaciones de metro y puntos neurálgicos de la ciudad.

Pero, a pesar de que el gobierno francés había tomado medidas extraordinarias y tenía las alertas activas, lo pasó este viernes retrucó la apuesta terrorista con respecto a los atentados de enero. El miedo convive con la incertidumbre y la coacción del estado de urgencia decretado por el presidente. ¿Cómo seguirán los hechos?, ¿esto puede volver a pasar? Unos más cerca geográficamente y otros más lejos, todos tenemos los ojos puestos en París.