Quién no se sintió abrumado en su primera vez en un hotel All Inclusive, hay tanto que comer, ver o hacer, que parece imposible aprovechar todos estos extras pagados de antemano. Y esto es justamente lo que propone este tipo de alojamientos con diversidad y sobreoferta en todo lo que uno pueda imaginar. La idea es que haya siempre algo que se adapte al gusto de su cliente. Porque el público mayoritario son familias enteras con miembros de todas la edades a quienes hay que entretener a toda costa.
Entonces cuando estamos frente a este reino de abundancia, ¿cómo hacer para aprovechar todo sin volvernos locos?. La realidad es que uno no se puede pasar todo el día respondiendo a todas las actividades ni comiendo de puro gusto, hay que priorizar y buscar la variedad para que cada día no resulte tan monótono. Por lo general las estadías son de una semana, en la que todo es siempre idéntico, a excepción de algún show nocturno que pueda cambiar, todo lo demás es repetitivo, porque como reza el dicho, "el público se renueva".
Información para la organización
Desde la llegada, cuando nos reciben, el personal hace un repaso por todos los servicios incluidos, horarios etc. Es imposible recordar y retener todo, mucho menos cuando lo que queremos es ir corriendo a comenzar las vacaciones. Hay que tener en cuenta que toda la información siempre está en la propia habitación, en un carpeta, todo rigurosamente detallado.
También es importante dejarse guiar por la intuición, ir descubriendo solo cada espacio y su funcionamiento. Una buena manera es apenas al llegar dejar las maletas en la habitación y dar un pequeño recorrido por las instalaciones para conocer todos sus servicios. También es buena forma de detectar los lugares mas concurridos y así evitar el amontonamiento.
Durante la noche, mientras uno se prepara la cena, es buen momento para una pausa y revisar los cronogramas y servicios disponibles del hotel. Por lo general están todos reunidos en una carpeta dentro de la habitación o a veces en un canal de la tv se publicitan constantemente. Esto nos ayudará a priorizar los lugares imperdibles que queremos disfrutar.
Comidas a toda hora
Las cocinas y las barras de este tipo de hoteles no tienen descanso, funcionan 24 hrs. Es importante entonces establecerse horarios para cada comida e ir eligiendo los lugares, incluso la mesa donde sentarse. Siempre se puede rotar por diferentes propuestas para hacer diferente cada almuerzo o cena.
Las barras ofrecen tragos y bebidas a toda hora y por lo general las mejores nunca son las que se abarrotan de gente. Siempre es preferible buscar la menos solicitada y si el presupuesto lo permite dejar propina al barman, lo que asegura los mejores tragos.
Por la noche hay tres o cuatro restaurantes para ir cambiando de menú. Pero cuidado, es clave hacer la reserva. Entonces para poder conocerlos todos, lo mejor es al llegar organizarse con el grupo y elegir una noche en cada uno. Hacer todas las reservas juntas y luego sobra tiempo para repetir el más votado.
Actividades diurnas
Es imposible decir que sí a todo lo que el hotel nos propone como actividades. Hay deportes para todos los gustos, torneos, gimnasia, sesiones de relax, caminatas, etc. Para poder disfrutarlas es clave elegir las que se realizan en horarios muy temprano en la mañana como caminatas energéticas y las del atardecer como Yoga. Esas son las horas donde la playa no está tan cargada.
Los niños siempre tienen todo resuelto con el kids club y eso sirve también para que los mayores sincronicen sus actividades con este horario, con la idea de tener momentos para compartir en familia con los niños sin nada más que hacer.
Los deportes también necesitan reservas y como siempre al atardecer es lo más solicitado. Con tiempo y buena organización es posible lograr las mejores horas.
Por último, todo lo que necesite de colas y tiempos de espera hay que descartarlo, no sea cosa de pasarse las vacaciones perdiendo tiempo en esperas inútiles.
Horarios en la rutina
Por la noche los shows son de lo más variados, aunque comienzan tarde y sobre todo si estamos con niños, es imposible llegar a verlos. Es preferible entonces priorizar alguno de interés y ese día con una buena siesta alargar el tiempo nocturno sin inconvenientes.
En estos hoteles hay gente de todos lados del mundo, con culturas muy diversas. Y esto se nota mucho en los horarios que manejan por ejemplo para el desayuno o almuerzo. Esto es importante ya que si lo que uno busca es tranquilidad, mejor evitar los amaneceres al alba y comidas de atardecer (la hora de cena entre los americanos) con tanto barullo de gente. Siempre es preferible ir una hora después del malón.
Los momentos de relax y tranquilidad son lo más importante en las vacaciones por lo que siempre hay que tratar de ir un poco en contra del tumulto y el ruido constante de los turistas. All Inclusive no es sinónimo de fiesta todo el día si uno no quiere, siempre hay rincones para los que priorizan el disfrute en familia o en pareja, lejos de los animadores y la música fuerte todo el día.