Escala en Lima: cómo sacarle beneficios

La ciudad peruana es el punto de conexión de gran cantidad de vuelos hacia Centroamérica y también Estados Unidos. Excusas para visitar -en pocas horas- este encantador destino

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La ciudad de Lima es el punto de conexión de gran cantidad de vuelos hacia Centroamérica y también Estados Unidos. Puede suceder entonces que allí una demora se vuelva más larga de lo planeado y eso mismo ser la excusa para visitar en pocas horas este encantador destino.

Quedarse varado en el aeropuerto por retrasos del vuelo o escalas programadas no es el mejor plan para nadie, ya que son horas muertas donde no hay mucho para hacer más que visitar el freeshop, leer algún libro o tratar de dormir (siempre incómodo) en algún rincón. Por eso, cuando nos anunciaron que habíamos perdido la conexión y que debíamos esperar 10 horas hasta el próximo vuelo, decidimos salir a recorrer la ciudad. Sin duda fue la mejor elección, un pequeño paréntesis que se transformó, sin quererlo, en una parte memorable del viaje.

Lo primero entonces, una vez en Lima, es subir a una combi o microbús donde los cobradores anuncian a gritos el destino y las paradas. Es un poco caótico, pero es la opción más barata y local para recorrer esta ciudad que ofrece en un mismo lugar, su pasado precolombino, la bohemia de sus barrios, el esplendor del Virreinato y una de las mejores gastronomías del mundo. Todo eso junto y muy al alcance de descubrir.

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Sin tiempo para planificar demasiado ni buscar datos de los imperdibles de la capital peruana, el mejor recorrido cruza diferentes barrios muy cercanos entre sí donde hacerse una idea de la cultura y tradiciones limeñas. De acuerdo a lo que uno prefiera ver se dedica más o menos tiempo. Incluso para visitas súper express, hay buses turísticos que resuelven todo el recorrido histórico en tan solo 2 horas y con guías a bordo.

Paseo Colonial

El primer punto de interés es el centro histórico, al que en media hora se llega desde el aeropuerto. Un buen comienzo para recorrerlo es la Plaza de Armas (punto de inicio de todas las ciudades de Latinoamérica) desde donde se puede caminar hacia otros lugares cercanos como la Casa de Gobierno, el Pasaje Santa Rosa, la Iglesia de Santo Domingo, el Palacio de Correos y la Catedral. Todo caminando por los jirones, una forma local de llamarle a las calles. Las palmeras, los canteros floridos y ese color especial que tiene el paisaje con predominio del amarillo colonial, dan la perfecta bienvenida.

Muy cerca se destacan dos parajes para visitar más en profundidad, el Convento San Francisco muy famoso por sus catacumbas y la inmensa biblioteca que alberga y el Museo de Arte Precolombino Larco. Otro paseo obligado es el pequeño barrio chino que se formó gracias a la masiva inmigración de orientales que llegaron en el silo XIX a trabajar en las haciendas. Allí uno puede entender como esta cultura influenció tan profundamente la gastronomía local. Hay gente por todos lados, mucho olor a comida, humos de sanación en la calle, un poco de suciedad y pequeños chifas, nombre que reciben los lugares de rica y barata comida típica para probar.

Lima Chic

Saliendo del centro en taxi, en 20 minutos se llega a Miraflores, el barrio más lindo y tradicional de Lima famoso por sus mansiones tan elegantes donde habita la clase más alta.

Allí lo imperdible es el paseo con vista al océano pacífico por el malecón, recorriendo todo el acantilado. Comienza en el faro y va cambiando de nombre en cada trayecto hasta el centro comercial, un recorrido que no dura mas de media hora pasando por el parque Kennedy (ideal para comprar artesanías) y playas pequeñas donde se encuentran los surfistas locales.

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En el trayecto, el Parque del Amor es visita obligada con su famosa escultura "El beso", también los miradores y las curiosas decoraciones de mosaicos que tienen los muros donde se leen frases románticas de poetas peruanos.

Vale la pena hacer la parada para almorzar en este camino, donde la postal perfecta culmina con un tradicional pisco sour y un ceviche mirando el océano. Otros platos típicos como causa, ají de gallina, papas a la huincaína o anticuchos, son parte de su estupenda cocina que no hay que dejar pasar. Tampoco perderse el maíz tostado, un snack llamado "chanchita" que se sirve siempre antes del almuerzo con la bebida.

El centro comercial Larcomar es la última parada, una construcción abierta aterrazada donde hacer compras en las mejores tiendas y tomar un café en su terraza de vistas panorámicas.

Movida nocturna

El barrio contiguo a Miraflores es Barranco, el más bohemio, donde muchos artistas y literatos hicieron de este distrito su lugar de residencia. Uno de los más famosos es el rancho de Abraham Valdelomar al borde del antiguo funicular, hoy posible de ver en una de sus estaciones con el último coche antiguo que circuló.

El paseo por los malecones sigue y lleva hacia hermosas playas, cruzando por el puente de los suspiros, una de las mejores vistas panorámicas del paisaje costero.

Los atardeceres son imperdibles en este punto al igual que las caminatas por los parques en verano. Es parada obligada para el relajo con una Inka Cola y un generoso sándwich de jamón del norte, en el mítico Bar Juanito (Avenida Grau frente al Parque Municipal), lugar de culto en este barrio.

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De a poco se acerca la noche y en el Boulevard Sanchez Carrión, la fiesta comienza en los pubs, discotecas y peñas criollas donde escuchar música local, tan típicas de este distrito.

Para los nostálgicos de su tierra que quieran comer un buen asado, La Cabrera (Avenida Grau 1502), sucursal peruana de la conocida parrilla palermitana, ofrece la cena ideal para culminar un día de tanta caminata. Sus platos abundantes y ambiente relajado invitan a coronar la visita a la "Ciudad de los Reyes" (como antiguamente la llamaban) con un postre típico local, el suspiro Limeño (o a la Limeña) un elixir cremoso de majar blanco y merengue, que se sirve frío y con un toque de canela.

Desde el punto final del recorrido en Barranco (si es posible y las horas lo permiten), se puede recorrer gran parte de la ruta de playas, camino al aeropuerto por la Avenida Costanera. Una última vista al Pacífico para despedirse con la mejor postal limeña.

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