Makoto Azuma, el gran artista japonés de las flores

Nacido en Fukuoka, el artista es dueño de una de las tiendas de flores más glam del mundo. Sus arreglos son reconocidos por su alto nivel de complejidad

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 Mustique 162
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En 1997 Azuma se fue a Tokio para hacer su debut en una banda de punk rock con cuatro amigos. Mientras que participaba en las actividades de la banda comenzó a trabajar como comerciante en uno de los mayores mercados de flores y plantas ornamentales en Japón, Ota. Cada vez más atraído por las flores, se hizo cargo de una tienda de flores en un supermercado de Azabu-Juban en 1999. En 2001, abrió una tienda de flores haute-couture con el nombre: Jardins Des Fleurs, en Ginza Komatsu.

El gran salto se dio cuando exhibió una obra titulada Shiki, en la que creó con pinos paisajes y arreglos surrealistas, en el local de Issey Miyake en Nueva York en 2005. Las sucesivas presentaciones de sus obras en Museos y Galerías, tanto dentro como fuera de Japón, le fueron otorgando un gran reconocimiento del público.

Estuvo a cargo de los arreglos florales de Sakuran, una película japonesa dirigida por Mika Ninagawa lanzada en 2007. Luego dirigió una galería privada, AMPG en Kiyosumi-Shirakawa donde durante dos años exhibió su arte.

Sus obras son difíciles de rotular, llevan un trabajo minucioso, requieren de mucha creatividad, y sus nuevos trabajos no dejar de superar a sus obras anteriores, su arte parece no tener techo.

Adjudica sus influencias artísticas al punk rock, de allí es donde provienen todas sus elocuentes ideas. Es autodidacta, desde hace 10 años se dedica al arte botánico, como así lo define. Su trabajo por lo general no está a la venta, rara vez las comercializa en algunas de sus muestras.

Artísticamente se define como un simple florista, pero no quiere que lo confundan con una de esas personas aburridas que dirige una tienda de flores. Las vibraciones de la vida que emanan de la naturaleza, las vibraciones del cosmos que trascienden toda la vida, inspiran cada una de sus obras.

En la creación de su trabajo se vale de una amplia gama de herramientas. Tijeras de flores, martillos, cola, y alicates, incluso ha utilizado linternas y explosivos. A simple vista parece un florista común y corriente, sin embargo sus obras han sido apreciadas y albergadas por varias galerías de arte.

Ha mostrado su trabajo en Pola Museo anexo en Ginza, Tokyo y en Galerie Michel Rein, París.

Sus sueños son mantener su estilo, sin tener que dejarse llevar por los demás. "Yo sólo quiero seguir viviendo libre, como las nubes en el cielo" concluyó.