La Justicia investiga una presunta megaestafa inmobiliaria

Una fiscalía de instrucción porteña inició un expediente luego de múltiples denuncias al desarrollador Dante Alberio y sus socios, sospechados de montar un fraude en varias obras por fideicomiso. Las explicaciones de Alberio, la millonaria suma en cheques rechazados y los compradores que se unieron para frenar un remate judicial

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Desde la página web de la empresa, FAP Developers, de la cual era director financiero, Dante Alberio se anunciaba a sí mismo como un ejecutivo con "amplia experiencia en el sector financiero y de inversiones", con credenciales como la firma Alliance Capital Corp y más de 15 años de experiencia en el negocio inmobiliario entre Argentina y España. FAP Developers, por su parte, aseguraba haber entregado más de 400 unidades funcionales en casi una década de negocios, con nueve desarrollos finalizados. A simple vista, ningún problema. Pero cuando el nombre de Alberio se ingresa, las computadoras de la Cámara del Crimen porteña se encienden como un árbol de Navidad.

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En los últimos seis meses, Alberio y sus múltiples firmas, creadas para diversos desarrollos inmobiliarios como Emprendimiento Blanco Encalada y Nouvel SRL, resultaron involucradas en por lo menos quince causas penales en su contra, concentradas principalmente en el Juzgado de Instrucción Nº9 en los Tribunales de la calle Talcahuano. Los delitos señalados son múltiples: defraudación por administración fraudulenta, defraudación por desbaratamiento, asociación ilícita, hasta falsificación de documentos públicos y uso de un DNI adulterado.

¿De qué se trata? Alrededor de 2012, FAP había anunciado una serie de proyectos, obras en pozo, fideicomisos para crear edificios en calles porteñas como Blanco Encalada, Laprida, Virrey del Pino y Bulnes, entre otros.

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Los compradores empezaron a denunciar que habían pagado por ladrillos y los ladrillos no venían...

Eran ofertas atractivas: una unidad en Blanco Encalada, de acuerdo a un contrato de venta "al costo de obra" o "por administración" al que accedió Infobae, costaba poco más de 400 mil pesos, con un adelanto de 140 mil y un plan de pago de 36 cuotas, todo en moneda nacional. Pero los compradores -profesionales como abogados y médicos- comenzaron a denunciar que los desarrollos no se producían, que habían pagado por ladrillos y los ladrillos no venían. El asunto también alcanza al arquitecto Roberto Fariña, el abogado Pablo Núñez y Gustavo Dubinsky, apoderado de FAP a cargo de la coordinación financiera de la firma, según su web. Eventualmente, el volumen de causas fue tal que debió ser centralizado en un solo expediente. En la calle Tucumán, a metros del despacho de Viviana Fein, la Fiscalía de Instrucción Nº29 comienza a investigar a Alberio y a sus firmas en un expediente con dos cuerpos principales y otros seis agregados, cerca de 400 fojas, según confirman fuentes judiciales. Todavía no se estableció la existencia de un delito, si hubo efectivamente una desviación o un uso indebido de fondos, pero la sospecha de la fiscalía -con Alberio considerado el presunto firmante de contratos de fideicomiso y tomador del dinero- es una sola: estafa.

Hay, por lo pronto, tres emprendimientos en la mira de la fiscalía, ubicados en las calles Blanco Encalada -que originó el mayor porcentaje de causas penales-, Agüero y Arcos, con diez denuncias en total. Todavía no hay un monto general de dinero, ni una cantidad clara de damnificados. Por ejemplo, el edificio de la calle Laprida al 1125, que no llegó todavía a la investigación de la fiscalía, tiene más de 35 compradores. Solo en este emprendimiento, sus compradores en forma colectiva estiman haber perdido más de tres millones de dólares. Alberio ya había sido denunciado por desbaratamiento y retención indebida en 2013 y 2014, en causas que fueron archivadas tras un dictamen de sobreseimiento. La fiscalía Nº39 pidió saber los motivos de la decisión y trabaja en informes de dominio de los terrenos para saber su titularidad y estudia los contratos y los testimonios de los damnificados, entre otras medidas de prueba iniciales. Por ejemplo, ya tomó contacto con la escribanía encargada de escriturar muchos de los departamentos comercializados por las firmas de Alberio, una de las más prestigiosas de Buenos Aires y que, según fuentes judiciales, tiene la posibilidad de denunciar a Alberio como damnificada, en caso de que no tenga responsabilidad penal alguna. Además, ya hay consultas de otras fiscalías de instrucción por esta causa.

Esto es, por otra parte, una señal judicial de un posible modus operandi criminal en alza. En el mercado inmobiliario, el caso de Alberio es conocido. "No es que a este tipo le fue mal", desliza irónica una alta fuente del negocio del real estate. Un reconocido penalista de empresas acota: "Las estafas inmobiliarias en countries son muy comunes. No hay control sobre los boletos de compraventa, por otra parte. Vamos a ver a esta situación repetirse". En el mercado inmobiliario también resuena otro posible hecho, en donde los socios de la firma responsable ya comenzaron a denunciarse entre sí. Habría más de 50 damnificados, en dos importantes emprendimientos premium sobre la calle Libertador y en el límite entre Coghlan y Villa Urquiza.

Alberio accedió a hablar con Infobae y negó la existencia de una estafa

Eventualmente, los compradores de los proyectos de Alberio comenzaron a hablar, primero entre ellos y luego en blogs y posteos en redes sociales que denunciaban a FAP y a Nouvel SRL con títulos incendiarios, detallando los pormenores de las situaciones de cada emprendimiento. Para Dante Alberio, esto equivalía a un pequeño desastre, un factor que colaboró con "un efecto estampida, un efecto 'puerta 12'", según él mismo, una huída de compradores en masa que dejaron de pagar sus cuotas. Alberio accedió a hablar con Infobae en la tarde del jueves último. Su discurso era rápido, un tanto nervioso. Sabe de la causa que se forma en su contra en la fiscalía 29. Sin embargo, Alberio afirma: "La única forma en que me estoy preparando es tratando de buscarle la solución a cada uno de los proyectos. De ninguno de ellos me retiré, salvo con consentimiento de la gente. Hice una propuesta en cada uno de los proyectos. La gente tomó la decisión de que me retire. Hay cuatro proyectos que se están reactivando. Siempre se presentó una propuesta para continuar nosotros, o yo, que estoy dando la cara", dijo. El desarrollador inmobiliario niega la existencia de una estafa, asegura hasta haber devuelto dinero de cuotas y tiene su propia explicación de los hechos: "Si algo nos podemos adjudicar es no haber previsto a tiempo. El efecto multiplicador de los blogs fue letal... En esto, tener una morosidad de hasta el 10 por ciento es sostenible. Tuvimos una morosidad del 70 por ciento durante todo 2014. Imaginate que querés entrar a un proyecto del pozo, ponés mi nombre en internet y que salga toda esa información, ¿qué hacés?"

i-Puntualmente, ¿qué ocurrió? /i

Nosotros somos cuatro socios. Cuando se separa la sociedad, producto de muchos problemas, soy yo el que salgo a hablar con la gente y buscar una solución. Siempre el vocero es el receptor de todos los enojos. Eso no quiere decir que uno no tenga algún tipo de responsabilidad en las cosas que pasaron. Tenemos 15 proyectos, tres de ellos pasaron a ser reconducidos por otra gente. En todos los proyectos que se recondujeron, se ofreció una alternativa de salida y la gente, por motus propio, pidió que nos retiremos. En ningún momento se hizo abandono de los proyectos.

i-¿Por qué esta gente que puso dinero hoy no tiene ningún horizonte para tener sus departamentos?/i

Al contrario, sí lo tiene. En el medio se generaron un montón de situaciones... Este es un negocio pura y exclusivamentemente de confianza. Se generó un efecto típico de la problemática que tiene cualquier desarrollo inmobiliario. Cualquier desarrollo tiene un promedio de retraso de 18 a 20 meses. ¿Cuál fue el problema nuestro? La pésima comunicación con los propietarios, los participantes del proyecto. Viene la gente, que pone hasta su último ahorro o plata prestada. Al no existir comunicación se empieza a generar desconfianza. Hubo una pésima comunicación, pésima información. Todas esas situaciones generaban profunda desconfianza, desinversión en el proyecto. Y mucha gente decidió seguir avanzando, otra no. Mucha gente descontinuó las cuotas. Fue el huevo o la gallina: sin aportes no se podía seguir avanzando. Otros proyectos se retrasaron por problemáticas propias de la actividad, que al no ser comunicadas en tiempo y forma generaron esta situación. Se llegó a una situación de parate de muchas de las obras, pero en ningún caso me corrí del problema. Siempre estuve buscando la solución. En septiembre-octubre del año pasado, a raíz de los inconvenientes y mi imposibilidad de solucionarlos, y con un mercado en baja, se buscaron desarrolladores que reconduzcan los proyectos.

El BCRA confirma otro factor inquietante: una notable cantidad de cheques rechazados.

Información del Banco Central revela otro factor inquietante: una notable cantidad de cheques rechazados. En el caso puntual de Alberio, 61 cheques emitidos entre octubre del año pasado y mayo de 2015, desde firmas como Emprendimiento Virrey del Pino 2728 S.A, Emprendimiento Blanco Encalada S.A. El valor general: 1,3 millones de pesos. "Sin fondos" es la causa registrada en la base de datos del BCRA. En el caso de Nouvel Sociedad Fiduciaria SRL, otra de las firmas, más de 510 mil pesos. Alberio ofrece su propia explicación al respecto: "Estás hablando de la consecuencia final. Operativamente, un millón y medio de todos los proyectos es menos de diez días de trabajo. Cuando se discontinúa la cadena de pagos, no hay forma de sostener el vencimiento de esos valores. Hay cesación de pagos por parte de la gente. Sería muy infantil salir a librar cheques sabiendo que no hay fondos."

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El 30 de mayo, el Boletín Oficial anunció un remate ante escribano público que llenó de pánico a muchos compradores de Alberio y sus socios: el terreno de la calle Laprida 1125, por un valor de 2.4 millones de dólares. FAP Developers había anunciado el proyecto de 9 pisos con 58 unidades de lujo y una entrega aproximada para junio de 2016, de acuerdo a su web, con amenities como pileta climatizada. Pero, con el paso del tiempo, no se apiló un solo ladrillo sobre otro. Alberio, a través de Nouvel SRL, hipotecó el terreno, no a un banco, sino a una firma privada, una reconocida textil con intereses en múltiples rubros. La cesación de pagos eventualmente llevó a una causa en el Juzgado Civil No. 24 de la firma contra Nouvel. Los compradores entraron en pánico al enterarse.

"Van a comprar dos veces el mismo terreno, pero van a tener su departamento. Es mejor que nada"

Pero el 6 de mayo, dos días antes del remate, se llegó a un trato: la inmobiliaria que intervino en la venta ofreció a su propio abogado para que los propietarios se constituyan como parte, asuman la deuda y salven el terreno. La inmobiliaria se constituyó como fiadora, de acuerdo a fuentes cercanas al proceso. Perdió dinero en frenar el remate y hasta tuvo que devolver comisiones que había cobrado. Un nuevo desarrollador ya está al mando para completar la obra. Pero no es tan sencillo. Una voz que supervisó el trato asegura: "Los compradores van a terminar pagando más del 50 por ciento de lo que tenían pensado pagar. Van a comprar dos veces el mismo terreno, pero van tener su departamento. Es mejor que nada." Así, se formó una virtual cooperativa, con un compromiso a pagar en cuotas la deuda a la firma hipotecaria.

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Varios de esos compradores le dieron su testimonio a Infobae, entre ellos, un joven profesional, director médico de una ONG que lucha contra el HIV en Nueva York y que buscaba un departamento para una eventual vuelta al país, afirma: "Dejé un poder en Noviembre de 2012 y mi viejo se encargó de todo. Compré un departamento de un dormitorio y una cochera por 90 mil dolares. Después de diez meses, noté que se demoraba el inicio de la obra y empecé a preocuparme. Me cansé de preguntarle a la señora de la inmobiliaria que me vendió el departamento, tan amable que me había convencido, si no le parecía extraño que no hubieran puesto un ladrillo después de 20 meses. Su respuesta siempre fue: 'Quedate tranquilo que la obra se va a hacer'. Ya había pagado el 80 por ciento de lo que iba a ser mi propiedad y empezaba el calvario."

Alberio, por su parte, admite, en un razonamiento peculiar: "La inmobiliaria salió de fiadora pero un aporte de plata hice yo. El otro aporte que queríamos hacer era la ejecución de obra, no la administración. La inmobiliaria gestionó la solución con la gente. El comercializador no se corrió de la situación. En ninguna obra hay una situación de estafa. No hay situación de que una obra no se pueda seguir a futuro. Laprida fue solucionada. Y a las denuncias por estafa en cada una nos vamos a presentar y vamos a justificar las situaciones. El enojo de la gente es entendible, pero en algunos casos se causan daños ellos mismos".

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