Tras la exitosa temporada del Barcelona hubo algunas novedades. Renovaron jugadores importantes como Jordi Alba, Dani Alves y Pedro. Y también extendió su vínculo el entrenador Luis Enrique, quien se presentó a la firma del contrato con un look típico de Pep Guardiola: apareció completamente rapado.
El entrenador estampó su rúbrica y amplió su contrato hasta el 30 de junio de 2017. Tras sellar su continuidad, Luis Enrique se fotografió con el presidente blaugrana Josep María Bartomeu. La imagen que recorrió el mundo lo tiene al DT con la cabeza calva, en lo que podría interpretarse que sigue los pasos del actual técnico del Bayern Munich.
Es que el técnico asturiano se rapó como parte de una promesa por haber logrado los títulos en la Liga española, la Copa del Rey y la Champions League con el club en el que también se destacó como entrenador. Algo que también logró Pep.
Repitió la campaña que hizo Guardiola en lo que también fue su debut como entrenador del primer equipo del Barça. Pep consiguió la 'triple corona' en la temporada 2008-2009, la primera de su larga estadía en el banquillo azulgrana.
Las comparaciones entre Luis Enrique y Guardiola, quienes trabajaron juntos en el Barcelona B, empiezan a ser cada vez más frecuentes. Sin embargo, también es cierto que sus equipos manejaron estilos distintos.
El Barça de Pep ejercía un control total desde la posesión, defensa y ataque con balón, y con una búsqueda del gol muy paciente. El de Luis Enrique, en cambio, es un Barça más pragmático, adaptable al rival, que si bien sigue dotado de su capacidad de toque, cuenta con una vertiente contragolpeadora inigualable.