Una pequeña escultura de la Reina de Inglaterra, fotos junto al Príncipe de Gales amigo personalísimo, presidentes del mundo entero, cantantes, diseñadores, empresarios, hasta simples personas inspiradoras. Botellas de Evian y Campari con su arte. Una bicicleta de su hijo cuando era pequeño hecha obra, esto y mucho más potencian al artista brasilero que concibe el arte como el reflejo de las cosas simples y buenas de la vida.
Mis días son muy intensos, voy quizá a Brasil por dos días y de ahí a Suiza solo por una reunión de horas... Quiero pasar más tiempo con mi arte, estar en el estudio es donde soy más feliz.
Depende, quizá 1, 2 o 3 meses, si es para un cliente. Una vez estuve trabajando para Steve Roos, aquí en el estadio Dolphin de Miami, había algo específico para hacer, en ese caso el trabajo tarda un poco más. Lo mismo sucedió con una escultura pedida desde New Cork para el Monocenter. Cuando el artista trabaja a pedido es diferente, se tarda más, ya que entran en juego muchas variables, como el tamaño la temática y los colores.
Fue un momento donde tenía muchas ganas de comenzar a compartir mi arte con muchas personas, quería que pueda estar al alcance de todos. Comencé a realizarlas en madera, luego en aluminio y ahora estoy desarrollando unas micro mini esculturas para llevarlas en el bolso.
Soy un apasionado de mi trabajo, pero también creo que la disciplina es uno de los factores más importantes para lograr la satisfacción de lo que uno hace. En una profesión como el arte donde se inspira a los otros creo que es fundamental la disciplina para no perderse en la "locura de las artes", mucha gente confunde ser artista con la locura, y no es ahí donde esta la mayor satisfacción y el mejor desempeño.
Lo más importante es que quiero pasar más tiempo en mi estudio pintando. Dejar de viajar tanto. Conectarme con todo lo que me rodea.
(Informe: Caro Di Nezio)