a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" River/a debutará en la Copa Argentina frente a Liniers de Bahía Blanca, un equipo humilde del Torneo Federal B que sueña con dar el batacazo. Si bien Marcelo Gallardo dispondrá de un conjunto con mayoría de suplentes, en el "Chivo" la expectativa es notable.
Uno de sus mediocampistas, Maximiliano Peña, no puede separar sus sentimientos de la realidad. "Me encantaría ser el panadero que arruine a River, porque soy muy hincha de Boca. Sería el sueño de mi vida ganar con un gol mío", afirmó en diálogo con Infobae.
No es ironía, el volante debe trabajar porque el club todavía no le paga ni siquiera los viáticos. "Yo soy uno de los más chicos en el club, junto a otros tres compañeros que somos categoría 94 no recibimos ninguna remuneración. Jugamos por la camiseta" aclaró el bahiense.
El cambio de ingredientes fue de manera espontánea, para hablar del encuentro frente al "Millonario" el panadero reemplazó la harina por la pimienta, aunque también reconoció una gran admiración hacia los rivales de esta noche: "Es inexplicable lo que siento por enfrentar a Pablo Aimar. Él jugó en la Selección y formó una carrera muy exitosa, y los demás también tienen lo suyo; los más chicos tienen un futuro enorme. Desde el primero hasta el último sabemos que están en otro nivel".
Más allá del resultado que se establezca, Maxi Peña tiene como objetivo intercambiar la ropa con los futbolistas de la banda. "No sólo la camiseta... el pantalón, las medias y todo lo que pueda", dijo con entusiasmo, dejando en segundo plano su fanatismo por el "Xeneize".
Sin dudas será una experiencia inolvidable para el joven volante, aunque el costo por jugar este compromiso tuvo un precio muy elevado: "Con este viaje tuve que dejar el trabajo. Lamentablemente me despidieron y tomaron a otra persona en mi lugar, porque no podía ausentarme 5 días".
Cada vez falta menos para que se le cumpla el sueño del pibe. A pesar de que la probabilidad favorezca al elenco de Núñez, Peña todavía recuerda el momento en el que se enteró que iba a enfrentar a uno de los gigantes de América: "Estábamos en una práctica y cuando el ayudante de campo vino con la noticia no le creímos. Al rato fuimos al vestuario y vimos que nos habían llamado nuestros familiares y amigos, prendimos la tele y vimos que salió en todos lados. Fue una emoción muy grande, estuvimos meses entrenando pensando en este partido".
"Hay varios chicos que estudian, otros que trabajan. Es un esfuerzo gigante que hacemos todos los días y jugar con River es un premio para todos nosotros", concluyó.