Gabriel Levinas, galerista, artista plástico, apasionado de las causas justas, también periodista, tiene una larga trayectoria de audacias. En 1981, en plena dictadura, fundó y dirigió la mítica revista El Porteño, donde la temática de los Derechos Humanos y la voz de intelectuales y escritores prohibidos pudo hacerse escuchar. En 1982, lanzó Cerdos y Peces, que dirigió Enrique Symns, haciéndose cargo de la agenda de la diversidad sexual, una vanguardia para la época. En los 90 se fue a vivir a la selva, obsesionado por la depredación del yacaré y, desde allí, tomó contacto con la dura realidad de nuestros pueblos originarios. Al volver, en 1998, publicó La ley bajo los escombros, un libro sobre el atentado a la AMIA. Hace dos años, escribió El pequeño Timerman, una irónica semblanza del canciller argentino.

Ahora, va por más: en dos semanas entregará a la editorial Sudamericana los originales de una biografía no autorizada de Horacio Verbitsky, el periodista que parece un ministro sin cartera de los gobiernos kirchneristas, sobre el que encontró documentación que demuestra sus vínculos y tareas con la última dictadura militar. Adelantó parte de las pruebas que encontró y ya se armó la polémica: el columnista de Página/12 salió a desmentirla. Incluso en un programa de televisión a donde fue invitado para explicar su posición dijo, amenazante, "hay que ver si sale" (el libro), delatando el valor que le da a la libertad de expresión: si lo beneficia a él, hay que defenderla, en caso contrario, hay que tirarla. A los perros.

- ¿Quién es de verdad Horacio Verbitsky? ¿Por qué se obsesionó, por ejemplo, con desprestigiar a Jorge Bergoglio cuando era cardenal, y después, no habló más de él, incluso eliminó sus notas del portal de Página/12?
Verbitsky atacó a Bergoglio por razones difíciles de entender. Fue muy duro con él, y logró su cometido, en el 2005. ¿Viste ese cuadro de Leonardo Da Vinci, donde San Juan Bautista está señalando con su dedo índice a algo que está afuera del cuadro? Yo digo que Verbitsky es igual. Siempre está señalando algo que está afuera del cuadro, su intención está siempre afuera de la nota. Yo escribo algo, y a donde apunto está adentro de mi nota. Pero con él nunca se sabe. Es un gran operador. Y lo interesante, es que se ha pasado la vida acusando de operadores a los demás, ocultando quién es él y para qué hace lo que hace.

-¿Pensás que fue el ideólogo de la campaña de desprestigio que se hizo contra Nisman, como creen en vastos sectores de la Justicia argentina?
Lo que hizo con Nisman fue una operación de inteligencia para destruirlo, que empezó cuando el fiscal aún vivía. Se trataba de una denuncia, no de una investigación completa. Era una presentación que explicaba por qué era necesario iniciar una investigación, que después la Justicia debía encarar, pero él la destrozó desde el comienzo. El error de Nisman fue involucrar a la Presidenta. El se jugó al todo, porque estaba asustado, tenía miedo de que lo saquen de la investigación, o vaya a saber qué. Pero Verbitsky empezó con esa historia de los viajes a Cancún y no la terminó más.

-¿Cómo lo logra?
Verbitsky tiene una forma de escribir que es bastante aburrida. Te imaginás que para hacer el libro me leí buena parte de sus notas. Pero siempre repite un mismo sistema de culpabilidad, por cercanía, que hace que alguien sea culpable de algo, solo por haberse cruzado con otro que todos sabemos que es culpable. Es un método. Ahora yo tengo probado que él cobró plata de la dictadura entre los años 1978 y 1982, y pretende desprestigiarme. Lo mismo hizo, por ejemplo, con otro colega, con Julio Nudler. En el mismo diario, en Página/12, criticó una nota que Nudler había escrito diciendo que como estaba enfermo de cáncer, no estaba pensando bien.

-Algo parecido hizo con el juez de la Corte Suprema, Carlos Fayt. ¿No te parece que fue una canallada?
Estuvo canalla con Carlos Fayt, si.

-¿En qué cambió Verbitsky desde los años 90, que era un ejemplo de periodista de investigación, con el actual?
Yo creo que no cambió en nada. El siempre fue la misma persona. A los 23 y 24 años fue jefe de redacción de la revista Confirmado, la revista que dirigía Jacobo Timerman, y que era respaldada económicamente por el cadete Juan José Güiraldes, creada para destrozar al gobierno democrático de Arturo Illia y provocar el golpe, que después hizo Onganía. Primero fue secretario de redacción y luego jefe de redacción. Los que estamos en la gráfica sabemos que la línea política de una revista la deciden ellos, secretario y jefe de redacción, junto al director. Él vino haciendo operaciones políticas desde que es joven, desde que yo recuerdo. Y vamos a probar en el libro que cobró plata de la presidencia de Onganía, además.

-¿Por qué creés que siendo segundo oficial de la inteligencia de Montoneros, después de Rodolfo Walsh, nunca fue citado a declarar?
Alguna vez fue citado a declarar. De todos modos, no estoy seguro que ocupó ese lugar. Mucha gente lo dice, pero él lo niega. Eso no quiere decir nada en sí mismo. Hay gente que dice que en algún momento se autoatribuyó un mayor rol del que de verdad tenía en Montoneros. Lo que sé es que no le gusta que salga este libro. "Hay que ver si sale", amenazó el otro día en una nota que le hizo Dady Brieva.

-Sergio Serrichio y vos encontraron una gran cantidad de documentación en Santa María, la estancia de los Guiraldes en San Antonio de Areco.
Sí, encontramos mucha documentación. Alguna la mostramos, otra todavía no. Algo que exhibimos es un manuscrito de 34 páginas., que es un borrador de un discurso realizado por Verbitsky, Güiraldes y otro brigadier, que después dio (Omar Domingo Rubens) Graffigna. Apenas lo vimos pensamos que era letra de él. Pero lo hicimos ver por dos peritos que contrastaron la letra con la de dedicatorias de sus libros a amigos y conocidos, y efectivamente se trata de la letra de la misma persona. Pedro Güiraldes, uno de los hijos del cadete, había encontrado esos papeles en la oficina que su padre tenía en la calle Paraguay al 900, frente a un gran estacionamiento donde los oficiales de Aeronáutica dejaban sus autos. Allí era donde se preparaban los discursos de todos los jefes de la Fuerza Aérea, que era algo que efectivamente hacía Güiraldes, un hombre muy ligado al gobierno militar, que no pensaba como Camps o Harguindeguy, porque era un hombre de honor y no estaba de acuerdo con la tortura, pero que no tenía dudas de que había que luchar contra la guerrilla.

"Verbitsky tiene que explicar si trabajó como doble agente"

-¿Qué otra documentación encontraron?
Unas memorias selladas con matasellos, con estampillas, con las fechas firmadas, del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica, donde están perfectamente detallados los pedidos de qué tipo de material que se le requería al contratado, las entregas que iba haciendo, y cómo le iban pagando. Se trataba de un sueldo de 700.000 pesos mensuales, el equivalente a 40.000 pesos de hoy, por cuatro años.

-Verbitsky dice que el libro nunca se encontró.
Por empezar, no se trata de un libro, sino de tres. Hay uno, sobre el que le pagaron, que ya estaba hecho. De los otros dos, en la documentación que encontramos, tenemos los originales entregados, las correcciones, los comentarios realizados por los interesados en el texto.

-¿Vos podés decir entonces que Verbistky es un doble agente?
El tiene que explicar qué es, quién es. Una alternativa es que colaboró con los militares para sobrevivir, cosa que a mí no me parece. Si no, no andaría haciéndose el Torquemada, el inquisidor. Él tiene que explicar si lo hizo por doble agente, o por qué. La realidad es que él estuvo ahí, eso está demostrado. En esos años, yo no me animaba a pasar por esa cuadra de Paraguay al 900, pero él iba todos los días. ¿Cómo puede ser? Hay un montón de gente que trabajaba con Verbitsky en Montoneros y que fue secuestrada y torturada, y ¿ninguno dio su nombre en sala de tortura? ¿Cómo puede ser? Como decía Rodolfo Galimberti, a Verbitsky la dictadura no le tocó ni el timbre.

-¿Qué creés que va a pasar con el libro?
Sé que va a intentar desprestigiarme. Va decir una cosa y la otra. Yo le voy a decir, está bien, tenés razón en todo, pero contestá sobre vos, sobre estas pruebas. También va a seguir amenazando con que el libro no va a salir. Pero el libro va a salir. Punto. Cuando en plena dictadura nos pusieron una bomba en El Porteño, salí igual a la semana. Mirá si no voy a sacar el libro ahora.

-La verdad es que se lo ve golpeado, apañándose con la Presidenta, algo inusitado en él.
Es que pensó que tenía todo oculto. Alguna vez salió una fotito de algo que nosotros encontramos el original, y no se preocupó, porque pensó que ya no quedaban registros. Él se encargó de hacerlos desaparecer. Es un intocable, un indiscutible. No sabés el miedo que le tiene la gente, los jueces, los ex compañeros. Más de uno nos dice, "yo te cuento esto, pero no digas nunca que me viste". Nunca vi a nadie al que se le tuviera tanto miedo.

-¿Dirías que es un hombre de la inteligencia?
Actúa como una persona que sabe hacer operaciones de inteligencia