Una mansión imperdible entre los volcanes de Hawaii

El estudio Belzberg Architects creó en Kona un desafío geométrico, sobre un paisaje de rocas, que respeta tanto los pilares de la arquitectura contemporánea como las tradiciones de la isla. Galería de imágenes

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 Benny Chan (Fotoworks), Belzberg
Benny Chan (Fotoworks), Belzberg Architects / Mustique 162
 Benny Chan (Fotoworks), Belzberg
Benny Chan (Fotoworks), Belzberg Architects / Mustique 162

Kona, el distrito en la Isla Grande de Hawaii, no solo es conocido por su café premium y por ser sede del triatlón Ironman World Championship, sino también por su microclima y sus laderas volcánicas que enmarcan un paisaje propio de película de aventuras. En este contexto, se levanta Kona Residence, un proyecto del estudio Belzberg Architects, con base en Santa Mónica.

El primer contacto con el cliente fue, en verdad, para construir y diseñar un restaurante de alta gama en Los Ángeles. Dada la dimensión y dificultad del pedido, el estudio rechazó la posibilidad de ponerse al frente de la obra.

Al parecer, el cliente valoró la honestidad y la visión de Belzberg y, al mes siguiente, le confió la realización de esta casa cuyo diseño implicó una estricta adhesión a los códigos históricos locales que, a su vez, fueron combinados con el interés del equipo por la arquitectura sustentable. Estos valores hicieron de piedra angular o, más bien, de sólidos cimientos. La idea original era enclavar la propiedad entre flujos de roca volcánica.

Por eso, el eje del proyecto no fue tanto su linealidad, sino que fueron las vistas predominantes del lugar. Más allá de la dicotomía entre los elementos naturales y los geométricos, la casa integra el paisaje de los volcanes al este con el horizonte del océano hacia el oeste. El resultado final superó ampliamente las expectativas: la propiedad tiene una relación con su entorno y con las condiciones topográficas.

La única planta está organizada en dos grandes arterias que atraviesan la propiedad, cada una con sus propias características y sus vistas particulares. Entre las comodidades de ambas se cuentan: una habitación de niños, una para invitados y una master bedroom, cine, dos oficinas, gimnasio, salas comunes, gran living, comedor, cocina y garage. Un corredor entre ambas arterias funciona como galería exterior y nexo. Afuera, la pileta, el hidromasaje, el espejo de agua con los camastros y las reposeras propician un lugar de encuentro y de relax íntimo.

Para conservar la sensibilidad medioambiental de la casa, el estudio de arquitectura empleó materiales reciclados en su exterior: vías de tren vetustas y madera de teca de viejos graneros que, junto a los cortes de roca de lava, remiten a los materiales tradicionales hawaianos.

Reflejo del respeto por estos valores locales es también el pabellón de entrada, con una gran escultura de madera -que representa la ceremonia de bienvenida típica de la isla. Este motivo se replica a lo largo de la estructura de la casa.

Además, no solo se ubicaron paneles fotovoltaicos en el techo para compensar el uso de energía diario, sino que se construyó la pileta con piedra de lava oscura para que su agua se caliente a través de la radiación solar. Otro aspecto que hace sustentable a esta propiedad es la recolección de agua de lluvia y su consecuente redireccionamiento a tres pozos que reabastecen el acuífero.

Sus 743,22 m2 son fiel reflejo de que conciencia ecológica, comodidad, lujo, ambiente relajado y paisaje casi onírico no son esferas aisladas y de que pueden ser parte de un mismo universo.