La fiscal Viviana Fein aseguró que la prueba para determinar si había restos de pólvora en la mano del fiscal Alberto Nisman dio "negativo". Y precisó que "eran muy pocas las partículas de residuos que se levantaron en el lugar". "Al ser un calibre .22 y no un arma de guerra, usualmente esto provoca que el barrido electrónico no arroje resultados positivos", argumentó en diálogo con radio Mitre, aunque afirmó que eso no significa que "el fiscal no haya disparado el arma".
Las declaraciones de Fein abrieron varios interrogantes: la aparición de restos de pólvora, ¿depende del tipo de arma que se usó? ¿Las evidencias pudieron haber sido mal recogidas por los peritos? ¿Existe una segunda posibilidad de tomar y analizar nuevas muestras? ¿Qué factores determinan si se trató de un suicidio o no? ¿Cuán fiable es el método del barrido electrónico?
Al respecto, la perito en Balística y docente de Criminalística en la Universidad del Salvador, Cristina Vázquez, explicó a Infobae que varios factores son confusos en la causa y que es precipitado suponer que se trató de un suicidio al no encontrarse "ni una partícula de pólvora o gases en la mano, brazo o ropa de la víctima".
En sintonía con lo anterior, agregó: "Que no haya ni una partícula de pólvora es como una playa sin arena. Es un caso raro y es ínfimo el porcentaje de posibilidades de que no exista ningún tipo de evidencia si se quitó la vida. Son mínimos los casos donde sucede eso. Siempre algo hay". E insistió en que se pudo haber recogido mal la evidencia (hecho que duda) o haber sido manipulada o inexistente en la escena de los hechos.
De igual manera que expusieron otros especialistas durante la jornada, Vázquez consideró que "el barrido electrónico es el mejor método" y fue tajante respecto de la indiferencia de los distintos tipos de armas: "el calibre .22 arroja residuos suficientes para un resultado positivo, en mayor o menos cantidad. Por lo menos una partícula tiene que haber; con eso alcanza".
Por esa razón evaluó como "raro" que el análisis haya dado negativo si se trata de un suicidio. "Debería haber algo de pólvora en alguna parte del dedo índice y la zona que va desde ahí hasta la muñeca y parte del pulgar", sostuvo.
Ante las dudas que surgieron tras el resultado del barrido electrónico, la perito contó que existen dos tipos de pericias que podrían llevarse a cabo para ajustar la investigación: una pericia de sonido con el arma para medir el nivel del disparo (un simulacro con el arma de fuego usada por la víctima) y evaluar por qué nadie lo escuchó, pese a que no se encontró un silenciador en la escena del crimen; o un "ADN de contacto", que consiste en revisar las huellas digitales en la vaina y rastros de sangre en el arma así como también tejido epitelial que queda en todo aquello que se toca.
"En caso de que Nisman se haya pegado el arma a la cabeza para suicidarse, debería tener un orificio con forma estrellada y allí habrían depósitos de pólvora. De abajo hacia arriba, de adelante hacia atrás, es la dirección característica de los disparos de los suicidas porque representa la posición más cómoda del brazo a mano alzada", especificó Vázquez quien dijo que se debe ser "muy cauteloso con estos casos".
Respecto a las declaraciones del secretario de Seguridad, Sergio Berni, Vázquez dijo que fue "adelantando anticiparse a que todo indicaba un suicidio porque hay que analizar todo el contexto y la escena de los hechos y eso a veces lleva años".
Si bien consideró que una segunda toma de evidencias del cuerpo del fiscal Nisman implicarían pruebas poco fiables por la contaminación que recibió con distintos químicos durante la autopsia, cree que "ninguna escena de crimen es perfecta y que siempre hay algo, pero hay que investigar a fondo". "No creo que vaya a ser un caso irresuelto, pero sí es complicado y atípico", lanzó.
Por su parte, este mediodía la perito en Balística Olga Fernández Chávez explicó en TN que "la técnica del barrido electrónico es una de las más sensibles y exactas disponibles al momento". Y a continuación detalló de qué manera se utiliza en el momento de recoger la evidencia de la escena del crimen.
"Sobre la mano se aplica un adhesivo unido a un recolector plástico que permite repetir las pruebas tantas veces como sea necesario. Y se van juntando todos los restos de deflagración que puedan encontrarse en un sector amplio que va desde el pulgar hasta el dedo índice", especificó.
La especialista indicó que esa es "la zona cercana a la cola del disparador y al sector que se abre luego del disparo para evacuar la vaina y poder continuar el proceso de carga de cartuchos". "Los restos de deflagración son proyectados hacia esa parte tras cualquier disparo", sentenció.
Para Fernández Chávez no importa de qué tipo de arma o calibre se esté hablando: "Los calibre .22 dejan rastros en la mayoría de los casos. Cuando eso no sucede es porque el sujeto tiene una sobrevida y el roce hace que los vaya eliminando".
Tras remarcar que generalmente se obtiene un resultado positivo del análisis, consideró: "Es muy raro no conseguirlo. La microscopía de barrido electrónico utiliza una amplísima cantidad de aumento que permite ver las características de la partícula, tan atípica en la naturaleza, que no se puede conformar de otra forma". Y coincidió con Vázquez en que "generalmente, cuando una persona se suicida deja restos de deflagración cercanos al orificio del disparo. Si se recolectaron adecuadamente las muestras de la manga, brazo y ropa, también debería arrojar un resultado positivo".
La mujer descartó una posible segunda recolección de evidencia porque "el cuerpo ya fue sometido a una manipulación en la autopsia, por lo que podría resultados falsos". "Sería muy complicado hacerlo. Las pericias deben hacerse bien en una primera instancia", advirtió.
No obstante, aseveró que existe otra forma de analizar si Nisman se quitó la vida o lo mataron. "En los casos de disparos a quemarropa y a corta distancia, los gases ingresan en la bóveda craneal y continúan el proceso de deflagración y eso genera microgotas de alta velocidad sobre la mano del tirador y en el interior del cañón del arma. Sus características y tamaño son muy típicas en el disparo. Esas microgotas son muy características de una autolesión", explicó.
Finalmente, insinuó dos posibilidades en referencia al resultado negativo: o se tomaron mal las evidencias en el lugar de los hechos, o el fiscal Nisman no se suicidó. "Algún resto de pólvora siempre queda. El método del barrido es muy avanzado, porque al ser sometido a altas temperaturas segrega unas partículas que no se generan en la naturaleza. Es una prueba muy inequívoca. El no hallazgo es algo complicado", concluyó.