La suerte de Boudou quedó en manos del mismo juez del caso Hotesur

Claudio Bonadio se transformó en el principal enemigo del gobierno nacional. Es el magistrado que investiga el patrimonio de la Presidente y con su firma ya mandó a juicio oral al Vicepresidente de la Nación

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Un juez federal tiene contra las cuerdas a los dos cargos más altos del Gobierno. Parte de la suerte judicial de Cristina Kirchner depende de la firma de Claudio Bonadio, el hombre que en los últimos meses se transformó en una suerte de enemigo público del Poder Ejecutivo, quien, para reforzar ese perfil, este jueves complicó aún más la situación de Amado Boudou.

El caso del Vicepresidente es contundente: la Cámara Federal rechazó hoy un recurso de sus abogados y Bonadio le dio el golpe de gracia porque lo envió a juicio oral y público. El magistrado recibió el expediente y con su firma cumplió con la formalidad de cerrar la etapa de instrucción y ordenar que se realice el sorteo del tribunal que juzgará si Boudou cometió un delito.

Antes de llegar a esta etapa del proceso, Bonadio fue el magistrado que tomó la decisión de procesar al Vicepresidente y de avanzar hasta llegar al juicio oral. El magistrado federal imputó al vicepresidente y a su ex pareja, Agustina Seguín, por haber ingresado datos falsos en la documentación de un Honda rojo modelo 1992 patente WYT716, que fue propiedad del funcionario hace casi dos décadas.

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Boudou también está procesado en el caso Ciccone, que está bajo la órbita de otro juez, Ariel Lijo. Ese mismo magistrado tiene una causa por enriquecimiento ilícito y ayer ordenó un procedimiento en el Ministerio de Economía. Luis Rodríguez es el juez que tiene el caso por dádivas por los viajes en helicópteros.

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La investigación sobre el patrimonio de Cristina Kirchner recién está en su etapa inicial. Allí Bonadio ordenó una serie de procedimientos para detectar si hubo irregularidades en Hotesur, la empresa que controla Alto Calafate, uno de los hoteles de la familia presidencial. Sin embargo sus primeras actuaciones en el expediente generaron la repercusión inmediata del oficialismo.

A instancias de un pedido del funcionario Julián Álvarez, el kirchnerismo impuso su mayoría en el Consejo de la Magistratura y sancionó al juez con el descuento del 30% del salario. La cantidad de consejeros afines no le alcanza para avanzar con el juicio político. A la par, los voceros del Gobierno salieron en coro a cuestionar las investigaciones de Bonadio.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, habló de un "golpismo activo" del Poder Judicial y el piquetero Luis D'Elía llegó a pedir "la cabeza en una pica" del juez que hoy tiene en la mira a Cristina Kirchner y a Boudou.

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