La autora es abogada especializada en temas de infraestructura social e inversión pública. Fue Directora del Banco Ciudad y actualmente es Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires (PRO)


Algunas personas eligen recorrer el camino corto y circular por atajos; otras, en cambio, eligen recorrerlo todo y caminarlo paso a paso. Este pensamiento define bastante bien a Hilda Molina.

Notable médica neurocirujana, graduada con honores, comprometida con el prójimo y la salud pública, que, pudiendo "escapar" a otras latitudes en donde sus conocimientos hsbrían sido mejor remunerados, decidió poner su talento al servicio de su país y de los más necesitados.

La dcotora Molina aceptó sin vacilar llevar sus conocimientos y capacidades a otros países lejanos, aun corriendo riesgos personales, para intentar paliar las desgracias que habitantes de otros lugares del mundo padecían.

Esta médica hizo viajes humanitarios, dictó clases académicas, escribió trabajos de investigación que fueron publicados por Organismos Internacionales y recibió premios de la comunidad neurológica internacional.

Tenemos el honor de que esta pequeña gran mujer haya elegido vivir en libertad y plenitud, esta etapa dorada de la vida en un pacífico disfrute de su hijo y nietos, en nuestro país.

Luego de años de encierro en Cuba, sin haber cometido delito alguno, habiendo padecido durante años condena pública, política y social sólo por hacer uso del pensamiento reflexivo, sólo por pensar distinto, sólo por haber cambiado su opinión en defensa de sus convicciones y siendo en tal sentido auténtica y consecuente con sus principios levantó su voz crítica contra el régimen que abrazó y al que le entregó su vida sin condicionamientos durante su juventud, que luego de una vida la decepcionó.

Sin embargo, en lugar de huir al exterior y denunciar la injusticia y la mentira que comprobó, cómodamente instalada en cualquier otro país, en una profunda demostración de integridad y de entrega personal, eligió poner a salvo a quien más amaba, su hijo, y quedarse en su Cuba a enfrentar la situación, sabiendo que sembraría vientos y cosecharía tempestades.

Esta mujer no es imaginaria, es de carne y hueso, y tiene una nacionalidad, pero la condición natural y accidental de ser cubana, la inserta en una realidad política y en un contexto ideológico; y el hecho de no compartir las ideas del gobierno de su país y haberse plantado sola enfrentándolo, genera una controversia que pareciera querer esfumar por arte de magia la valoración del trabajo extraordinario y la abnegación de esta médica.

Hilda Molina es un ejemplo de perseverancia y de lucha pacífica inclaudicable en defensa de la libertad y de los valores que representa.

Pericles dijo: "Detrás de cada edificio de la acrópolis hay hombres y mujeres valientes que simplemente hicieron su trabajo"; en el caso de Hilda Molina, la comunidad internacional y nosotros reconocemos que hizo mucho más que su trabajo.

Por todo esto,

junto con los diputados Hector Huici y Karina Spalla, propusimos la Declaración de la Dra Hilda Molina de Personalidad Destacada de los Derechos Humanos

que se aprobó el pasado 23 de octubre en la Legislatura Porteña, en reconocimiento a su magnífico y ejemplar trabajo científico y humanitario, valorado internacionalmente, así como por la abnegación y el sacrificio personal que trasciende ideologías, más allá de nuestras pequeñas mezquindades políticas y más allá de las diferencias coyunturales cotidianas.