Un riesgo a prevenir cuando se viaja y trabaja con animales

A excepción de la Antártida, ningún continente se encuentra hoy libre de rabia. Y esta situación representa un riesgo no sólo para los habitantes de las regiones afectadas, sino también para los viajeros que allí se dirigen. Un solo caso de rabia canina puede ser determinante para que vuelva a aparecer la enfermedad en animales y humanos.

Las mordeduras de animales que pueden ser potenciales transmisores ocupan el séptimo lugar en la lista de problemas de salud más reportados por quienes viajan alrededor del mundo. Aunque el número de personas que se infectan es relativamente bajo, todos los enfermos pierden la vida en un período corto.

Se trata de una enfermedad viral aguda e incurable que afecta al sistema nervioso central; produce convulsiones, coma y encefalitis; y evoluciona hasta ocasionar la muerte a los cinco o siete días. El virus que la provoca se encuentra en la saliva y en el tejido nervioso de los animales y de las personas infectadas. Aunque todos los mamíferos son susceptibles, los mayores reservorios son los carnívoros y los murciélagos. En el contexto urbano, gatos y perros son las principales fuentes de infección.

Read more!

El virus de la rabia ingresa a través de la piel lesionada. Por eso, la principal vía de transmisión son las mordeduras. Pero también puede darse por rasguños o arañazos en piel o en las mucosas (las de mayor riesgo son las heridas en la cara y en las manos). Actualmente, los casos fatales en el hombre ocurren cuando el paciente no recibe de manera oportuna el tratamiento antirrábico, que se realiza a través de la aplicación de la vacuna luego de la exposición al virus. Cuando el paciente ya presenta síntomas, esta alternativa terapéutica no resulta exitosa.

iCifras en el mundo y la Argentina/i

A nivel global, se producen 55.000 muertes anuales por rabia, y el número puede ser mayor, ya que los países más afectados son aquellos de África y Asia que están en vías de desarrollo. En estos continentes, existen áreas endémicas, y las notificaciones son de poca calidad. Se estima que en África, los casos de rabia humana podrían llegar a 5000 por año, y en el segundo, la cifra oscilaría entre 35.000 y 55.000. Los decesos son el reflejo de políticas de salud deficientes, dificultades para acceder al tratamiento, pocos recursos diagnósticos y sistemas ineficaces de vigilancia epidemiológica.

Por el contrario, es raro que se produzcan casos de rabia humana en los países industrializados y en la mayoría de las naciones de Latinoamérica, donde la rabia canina fue prácticamente eliminada a través de los programas de vacunación. En 1990 América presentaba 251 casos de rabia humana, mientras que en 2003 la cifra registrada fue 35, lo que representa una reducción del 86%. Los países con mayor número de enfermos fueron Brasil, Haití, Bolivia, el Salvador y Venezuela.

En cuanto a la rabia animal, en 2003 se notificaron en Latinoamérica 1131 casos de enfermedad canina, un 91% menos que en 1990. La mayoría de ellos ocurrieron en el noreste de Brasil, norte de la Argentina (Jujuy) y frontera con Bolivia, y estado de Zulia, Venezuela. En EEUU más del 90% de los casos nuevos reportados por año durante la última década son producidos por animales silvestres, mientras que en los sesenta eran provocados, en su mayor parte, por animales domésticos. Los programas de control que mantienen Francia, Bélgica y Suiza se orientan al control de la rabia silvestre.

En tanto, luego de 14 años sin denuncias en la Argentina, se registró en 2008 un caso de rabia humana trasmitida por un perro. Se trató de un niño de la provincia de Jujuy. Previamente, se habían producido otros dos reportes de la enfermedad como consecuencia de mordeduras de murciélagos. La primera ocurrió en 1997, en la provincia de Chaco; y la segunda se notificó cuatro años después en la provincia de Corrientes.

Esta situación es muy diferente a la del año 1976, cuando la enfermedad adquirió gran magnitud y gravedad en el país. Entonces se registraron 19 casos de rabia humana y 5573 de rabia animal. El 95% de estas infecciones ocurrieron en la provincia de Buenos Aires. A raíz de tal situación, se fortaleció el programa de control de rabia y se tomaron medidas de intervención basadas en la vacunación masiva de animales, en la eliminación de reservorios sin dueño y sin control, en la vigilancia epidemiológica y en la educación para la promoción de la salud. De acuerdo con el último reporte epidemiológico emitido en agosto de 2014 por el Ministerio de Salud de la Nación, recientemente hubo dos casos confirmados y uno sospechoso de perros con la enfermedad en Salvador Mazza, provincia de Salta.

iQué hay que saber sobre las vacunas antirrábicas/i

Dada la gravedad que implica el posible contacto con el virus de la rabia, aquellos grupos de personas que tienen un alto riesgo de infectarse, ya sea por motivos laborales o recreacionales, deben recibir el tratamiento preexposición, que consiste en una vacunación preventiva. Si bien esta medida no excluye la aplicación de terapias adicionales en caso de que el paciente haya estado expuesto, simplifica el tratamiento posterior, ya que elimina la necesidad usar sueros antirrábicos y disminuye la cantidad de nuevas dosis de refuerzo de la vacuna que deberán administrarse. Además, protege contra exposiciones que pueden pasar inadvertidas.

En la actualidad, disponemos de dos tipos de vacunas, y ambas son seguras y efectivas. El esquema de inmunización requiere tres aplicaciones: dosis inicial, segunda dosis a los 7 días y tercera a los 21 o 28 días. Deben vacunarse los siguientes grupos de personas:

  • dir="ltr">

    Trabajadores de laboratorio de diagnóstico, investigación, producción y control que manipulan el virus de la rabia.

  • dir="ltr">

    Veterinarios clínicos.

  • dir="ltr">

    Espeleólogos (exploradores de cuevas).

  • dir="ltr">

    Cuidadores de animales.

  • dir="ltr">

    Trabajadores relacionados con gatos, perros, murciélagos, zorros y mapaches u otras especies silvestres con riesgo de tener rabia, y personas que mantienen contacto con estos animales.

  • dir="ltr">

    Viajeros que realizan turismo de aventura con mucha exposición a actividades al aire libre y en contacto potencial con animales, en regiones sin acceso a una atención médica rápida y adecuada en caso de mordeduras.

Es importante destacar que es una ventaja que los viajeros reciban el esquema de vacunación preexposición, ya que simplifica el tratamiento con vacunas en el destino, en caso de situaciones de riesgo.

iVacunación luego de una mordedura /i

Quienes están vacunados contra la rabia y fueron mordidos por un animal potencialmente transmisor deben recibir dos dosis adicionales de la vacuna: una debe aplicarse el mismo día, y la otra, tres días después. Se indicarán a cualquier persona en las siguientes circunstancias:

  • dir="ltr">

    Si el animal agresor desaparece o muere, o si no hay certeza en su identificación.

  • dir="ltr">

    Ante lameduras o rasguños de animales sospechosos desaparecidos.

  • dir="ltr">

    Si la persona afectada tiene alguna condición que compromete su inmunidad.

  • dir="ltr">

    Siempre que el accidente de mordedura involucre a especies silvestres, como murciélagos, coatíes, monos, zorros, etc.

  • dir="ltr">

    Cuando personal de laboratorio se exponga de manera accidental a algún material contaminado (aunque la persona ya haya recibido la vacuna como medida preventiva).

Aquellas personas que sufrieron un accidente de riesgo sin estar vacunadas de forma previa deben recibir cinco dosis de la vacuna: la primera se aplica el mismo día, y las siguientes, a los 3, 7, 14 y 28 días. Además, se les debe administrar el suero antirrábico.

En caso de mordeduras producidas por gatos y perros a los que un veterinario puede mantener en observación, y siempre que las lesiones no comprometan la cara, el cuello o las manos, y que la persona no tenga alguna condición que reduzca sus defensas, se puede retrasar el inicio de la aplicación de vacunas y suero. Puede, incluso, no utilizarse el tratamiento si el animal no desarrolla signos de la enfermedad durante 10 días.

Read more!