a href="https://www.infobae.com/" rel="noopener noreferrer" Samsung/a anunció hoy una caída en su beneficio neto del 19,5% interanual entre abril y junio que responde en parte a la intensificación de la competencia y a la tibia acogida de su nuevo smartphone insignia, el Galaxy S5.
El beneficio neto de la firma en el segundo trimestre fue de u$s6.090 millones, mientras que el beneficio operativo quedó en u$s7.000, un 24,59% interanual menos y el volumen más bajo en dos años.
La facturación por ventas de Samsung cayó un 8,89% respecto al mismo tramo del año pasado hasta los u$s51.001 millones, según los datos presentados hoy por la compañía en Seúl.
"Las ralentizadas ventas de teléfonos inteligentes y tabletas a nivel mundial y el aumento de los gastos en marketing para reducir el inventario" fueron los principales factores que motivaron las caídas, explicó la multinacional surcoreana en su informe.
Mientras, los datos reflejan una intensificación de la competencia en el mercado de los dispositivos inteligentes, motivada en parte por la irrupción de los fabricantes chinos en los segmentos medio y bajo.
Samsung abarcó el 25,2% del mercado mundial de smartphones en el periodo abril-junio, una cifra considerablemente menor comparada con el 32,3% del mismo tramo del año pasado, según datos de la consultora norteamericana IDC.
Mientras el gigante surcoreano vendía en el segundo trimestre 74,3 millones de smartphones en todo el mundo –un 3,9% interanual menos– su competidor chino Huawei incrementaba sus ventas un 95,1% y consolidaba su presencia en el mercado con 20,3 millones de unidades comercializadas.
Por otra parte, el teléfono de gama alta Galaxy S5 de Samsung, que no ha presentado importantes novedades respecto al S4, ha recibido una tibia acogida en el mercado en comparación con el éxito de su predecesor, tras presentarse oficialmente a fines de febrero y lanzarse al mercado en abril.
Las ventas totales del Galaxy S5, lanzado en abril a nivel mundial, se estiman en 17 millones de unidades entre abril y junio, un dato inferior a los 20 millones que logró el S4 en los primeros tres meses tras su lanzamiento.
El Galaxy S5 también vio en junio la irrupción en su propio feudo de un potente competidor, el G3 de la también surcoreana LG, que tras ganar elogios de consumidores y expertos busca unirse a la lucha entre Samsung y Apple por el dominio de la gama alta.
En este panorama, la división de comunicaciones móviles, que acapara más de la mitad de las ventas totales de la firma, redujo su beneficio operativo un 26,9% en abril-junio respecto al mismo período del año pasado.
Por su parte, la unidad de dispositivos, que incluye semiconductores y pantallas, vio caer su beneficio operativo un 28,4% interanual, mientras la división de electrónica de consumo fue la única que logró un avance, en este caso del 79 por ciento.
Samsung también atribuyó en parte las caídas del segundo trimestre a la creciente revalorización respecto al dólar de la moneda surcoreana, el won, lo que según sus cálculos le ha impedido ingresar 487 millones de dólares.
Para abrirse paso en la creciente competencia el gigante surcoreano ha anunciado que seguirá apostando por la diversificación de productos, como los phablet, smartwatch y dispositivos inteligentes de diversas gamas, y por la innovación, con paneles curvados y la futura aplicación de las pantallas flexibles.
De este modo, la multinacional tecnológica se muestra optimista y cree que sus beneficios y ventas volverán a crecer en la segunda mitad del año, apuntalados por el aumento de la demanda de productos electrónicos en la temporada de otoño y a la reducción del impacto del cambio de divisas.