ascendió a
en menos de 12 meses, pero seguramente
, plagado de nervios y errores que además fueron en conjunto con una hinchada que presionó por su propia ansiedad de volver, sumado a que de fondo había una institución devastada económicamente. Sin embargo,
, aunque debió parir hasta el final para volver a Primera.
Tranquilo en su casa después de haber ascendido a Quilmes y haber tenido un paso en Primera exitoso, De Felippe fue llamado por el 'desesperado' Javier Cantero, quien decidió ponerle punto final a Miguel Ángel Brindisi, tras cuatro fechas sin triunfos, con dos empates y dos derrotas. En ese momento comenzó la historia de 'Don Omar' en Avellaneda, con una primera conferencia en la que 'plantó bandera' y avisó: "Si me ponía a pensar en las urgencias, no venía".
Un empate de local con Independiente Rivadavia sin goles mantenía la lupa bajo el DT, pero el 1 a 0 como visitante ante Huracán en la séptima fecha (gol de Samuel Cáceres sobre el final) fue un 'Oasis en el Desierto' para el DT. No obstante, el equipo no jugaba bien, pero de a poco ganaba solidez en el arco con Diego Rodríguez y no perdía (Banfield lo 'cascoteó' en el Libertadores de América, pero no pudo ganarle y empató 1 a 1). Así, con el 'Ruso' tapando pelotas de gol increíbles en cada partido, el "Rojo" llegó a siete partidos sin caídas y pasó de mirar el promedio a meterse en la búsqueda del ascenso, inclusive peleando palmo a palmo durante ese tramo con Defensa y Justicia y Banfield, que tenían poca ventaja y sabían que el grande de la categoría se podía despertar.
Pero llegó la derrota en Isidro Casanova ante Almirante Brown y ahí vino el llamado de atención, porque Independiente no jugó bien en todo el campeonato. Sin embargo, De Felippe aprovechó esa caída para sacar lo mejor de su plantel y consiguió siete victorias en nueve partidos (empató en San Juan con San Martín y de visitante con Defensa y Justicia, uno de los ascendidos). Pero más allá de eso, fue clave cerrar la primera rueda (antes de las vacaciones) en zona de ascenso, algo que logró con el golazo de Marcelo Vidal en Paraná ante Patronato, sobre la hora y desde mitad de cancha. No obstante, el DT en medio de los festejos marcó su autoridad y avisó: "Que disfruten, pero el 3 de enero volvemos a trabajar". Esto en respuesta al pedido del plantel de volver el 4 por haber quedado en zona de ascenso.
De Felippe es un sabio de la categoría y sabía que no había relax posible. Le ganó a Brown de Adrogué 2 a 1 en Temperley, ya con un refuerzo de lujo como Federico Insúa, que ese día se lució y prometía ser la gran figura. Pero después llegaron empates de local ante Boca Unidos y Aldosivi y finalmente vino el segundo quiebre del campeonato: la derrota por 3 a 1 con Atlético Tucumán, gol de la 'Pulga' Rodríguez de mitad de cancha incluido. A partir de ahí, el tablero basado en el orden que tenía se vino a pique como un castillo de naipes, ayudado también por un Javier Cantero que tambaleaba en el puesto y no pagaba los sueldos de un equipo que empezó a mostrar a fondo sus limitaciones y principalmente, sus nervios a la hora de tomar el balón.
Perdió con Independiente Rivadavia, Huracán y le sacó un empate milagroso a Banfield de visitante. No pudo con Villa San Carlos, y Sarmiento lo humilló en Junín. Esto puso en jaque a De Felippe, quien 'mataba' a sus jugadores en cada conferencia de prensa, argumentando desconcentraciones y errores increíbles. Ya la 'calentura' no la disimulaba y tenía motivos de sobra, pero él también se 'contagió' de esos errores con equivocaciones en los cambios y decisiones polémicas, como por ejemplo: dejar a Federico Insúa en el banco y darle crédito a Daniel Montenegro.
Pero aquí es donde De Felippe ganó el ascenso, porque mientras cualquier otro hubiese escapado del problema (la gente lo respaldaba a él y no así al plantel), él decidió quedarse hasta el final, aunque después de Almirante Brown se 'plantó' y dijo: i"Esto es un quilombo"/i. Goleó a Talleres, empató en Santa Fe con Unión, lo 'bailó' en Misiones Crucero del Norte, venció polémicamente a Sportivo Belgrano y perdió en Jujuy por una distracción de su defensa. En ese lapso, el DT se enojó con el equipo, con la dirigencia por no cumplir y hasta 'lloró' por los fallos arbitrales, argumentando que ésta parecía la manera de conseguir las cosas y "no pasar por boludos", porque se sentía perjudicado. Sin dudas, los nervios lo empezaron a desbordar, pero también su experiencia de vida en Malvinas le dio coraje, porque sin tapujos también afirmó: "Tuve miedo en otra época, no ahora".
Por eso se mantuvo con una personalidad envidiable y digna de aplaudir. Pero el equipo no ayudaba con expulsiones, errores increíbles, figuras que no aparecían para manejar el equipo y delanteros sin gol. Así y todo, su esfuerzo se vio ayudado porque Crucero del Norte, Atlético Tucumán, Unión e Instituto se 'asustaron' en el momento que tuvieron la chance de escaparse hacia el ascenso. De esta manera, un triunfo cómodo ante San Martín, un milagroso empate frente a Ferro y dos victorias más que angustiosas ante Douglas Haig y Defensa y Justicia (ambos 2 a 1 dando vuelta un 0-1) lo pusieron en el tercer puesto, que finalmente se aseguró triunfando en la 'final' ante Instituto.
Luego, llegó el momento de tener que definir el ascenso ante Patronato. Pero no se pudo. Los nervios, 'coparon' la escena. Sin embargo, De Felippe se mostró entero. Y tres días más tarde, logró el objetivo: venció, en el desempate, a Huracán y ascendió a Independiente.
Se dice que en el fútbol los jugadores son más importantes que el entrenador, porque son los que juegan. Sin embargo, De Felippe es la excepción a esa regla y la clara muestra que un técnico puede cambiar a un plantel que miraba la B Metropolitana al comienzo a ser un equipo para ascender, aún con todas las limitaciones que ha mostrado Independiente en las 42 fechas sufridas por toda la gente del "Rojo", que gracias a 'Don Omar' regresó al lugar que se merece.