La fiscal puso en duda la versión del ladrón crucificado en Córdoba

La funcionaria contó que el hombre de 27 años denunció que "4 ó 5 policías de Santa Fe lo golpearon ferozmente". Sin embargo, los médicos que lo atendieron en el hospital constataron que no tenía lesiones

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Gentileza La Voz de San Justo (Córdoba) 162

Víctor Emanuel Robledo, oriundo de la localidad santafesina de Frontera, fue hallado el jueves a la madrugada en la calle 25 de Mayo, de esa localidad cordobesa de San Francisco, luego de que un vecino alertara a la policía. Estaba vendado como una momia, sujeto con cinta de embalaje a un trozo de madera a modo de crucifixión y tenía un cartel pegado a su torso que decía "no robarás". Fue trasladado al hospital local y tras ser dado de alta, fue llevado a la unidad judicial, donde se presentó de manera informal ante la fiscal Leonor Failla.

"En la declaración contó que un grupo de entre 4 y 5 policías de la provincia de Santa Fe lo golpearon ferozmente" antes de encintarlo y llevarlo hasta la concurrida esquina donde fue dejado, según contó la fiscal.

La policía santafesina inició una investigación interna y administrativa para determinar si algún efectivo de la comisaría de la localidad de Frontera estuvo involucrado en el episodio. Luego de que el caso se divulgara en los medios, el jefe de la Unidad Regional 5 de policía santafesina, comisario inspector Daniel Alcaraz, ordenó que se inicien actuaciones y resolvió remover a la cúpula de la Comisaría 6ta, donde el joven estuvo detenido el día anterior a ser encontrado.

Sin embargo, dos cuestiones llamaron la atención de la fiscal, que puso en duda la hipótesis. "Primero, lo dejaron en una esquina muy concurrida. En segundo lugar, los médicos nos informan que esta persona no reviste ningún tipo de lesión. Entonces hay contradicciones entre los dichos de la víctima y los datos objetivos", advirtió.

"Estas pequeñas contradicciones hacen que continuemos pensando en la hipótesis que da la víctima, pero además abrimos otras, como ajustes de cuentas, bromas de mal gusto o alguna cuestión de polleras", agregó. Y aclaró que Robledo "se imagina que podría ser por un altercado por una puerta que le reclamaron que él había robado y no era así".

Por su parte, el tío de la víctima, Víctor Hugo Robledo, reconoció que su sobrino tenía antecedentes. "Cada tanto que pasa algo o que roban una bici lo venían a buscar. Él robaba. Lamentablemente uno no podía hacer la vista gorda. Pero sólo hacía pavadas", admitió. Y relató que cuando le preguntaron qué le pasó "se rió".

No obstante, el "crucificado" había conseguido trabajo y el jueves, luego del episodio, fue su primera jornada laboral, lo cual coincide con el testimonio de los médicos de que no sufrió lesiones.

Ya se tomó declaración a los vecinos, pero por ahora, nadie vio cuando lo "crucificaban". "Esa tarea no la hizo una sola persona. Tienen que haber participado varios. Se tienen que haber escuchado gritos, ruidos, un auto que llegaba y se iba. Nadie vio nada. O vio y tiene miedo de hablar", comentó una fuente vinculada a la investigación.