"El Pelón", un sicario que llegó a capo asesinando a otros narcos

Considerado uno de los narcotraficantes más peligrosos de Guatemala y referente local de Los Zetas mexicanos, fue atrapado por la policía tras un enfrentamiento de varias horas

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Jairo Estuardo Orellana Morales, alias "El Pelón", nació el 28 de septiembre de 1973 en Guatemala. En su adolescencia empezó a trabajar como pistolero para la familia Lorenzana, un temible clan criminal que opera en Gualán, departamento de Zacapa.

Sus jefes empezaron a reconocerlo rápidamente gracias a su sangre fría para cumplir con los encargos más cruentos, según informa El Periódico.

En recompensa a sus méritos como sicario, lo pusieron a cargo del negocio de la droga. Se ocupaba de organizar el transporte y la distribución de la cocaína, y de cobrar las deudas de la banda.

El 25 de marzo de 2008, los Lorenzana mandaron a matar a Juancho León, un poderoso narco guatemalteco con el que mantenían una ardua competencia. Para el trabajo contrataron a Los Zetas, probablemente el cartel mexicano más sanguinario.

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"El Pelón" entendió que una oportunidad se presentaba y se propuso ocupar el vacío dejado por León. El primer paso fue unirse con otro narco en ascenso, Mario Ponce. Juntos comenzaron a tejer una alianza con Los Zetas para controlar el tráfico de droga de Centroamérica a México.

Poco después, Ponce fue capturado en Honduras, lo que le dejó el camino libre a Orellana. Desde ese momento empezó a matar uno a uno a los antiguos lugartenientes de León.

Durante ese período de ascenso, "El Pelón" se ganó otro sobrenombre, "El rey del tumbe". La razón es que gran parte de su poderío lo consiguió "tumbando" (robando) la droga a sus proveedores.

Su estrategia era casi siempre la misma. Cuando acordaba comprar un cargamento a cárteles provenientes de Honduras o incluso dentro de Guatemala, los convencía de hacer la entrega en una zona que tenía bajo control.

Entonces los estafaba. Les quitaba la cocaína y luego mataba a los repartidores.

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Las investigaciones policiales confirmaron que a Los Valles de Honduras les robó 1.500 kilos de cocaína. Y a "Pipo", otro narco hondureño, 1.200 kilos.

Abundan historias terribles sobre operaciones realizadas conjuntamente con Los Zetas. En todas sobresale el inmenso poder de fuego desplegado y las masacres cometidas para aplastar enemigos y quedarse con el negocio.

El golpe más repugnante se produjo en mayo de 2011, cuando irrumpió en la finca Los Cocos, en La Libertad, departamento de Petén. Allí se encontraban 27 jornaleros. Sus hombres los decapitaron a todos con motosierras, y con su sangre escribieron amenazas contra las bandas rivales que controlaban la zona.

Gracias a sus despiadados métodos, consiguió controlar, en alianza con Los Zetas, gran parte del

de Honduras a México a través de Guatemala. Con uno de sus principales aliados, el hondureño Jorge "Corvito" Galdámez,

puso un negocio de ropa de alta costura

, fachada legal de sus operaciones.


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Pero semejante grado de violencia le mereció la atención de los Estados Unidos. El año pasado, la Oficina de Activos Extranjeros, dependiente del Departamento del Tesoro, solicitó a la Justicia una orden de captura internacional. En el mapa, realizado por esa dependencia, se pueden ver las tres rutas de la droga, que tenía desde el departamento de Zacapa, en Guatemala, hacia México.


El dictado casi inmediato del pedido de extradición y la presión que empezaron a ejercer los Estados Unidos hicieron que las autoridades guatemaltecas asumieran como prioritaria su captura.


Este jueves terminó la búsqueda. "El Pelón", que estaba escondido en la hacienda Beatriz, en Gualán, fue rodeado por agentes especiales. Tras un enfrentamiento que duró varias horas y dejó tres muertos, finalmente fue apresado.