Cuando el vistoso y alegre fútbol desplegado por Brasil cuatro años atrás parecía ser inigualable, apareció Holanda para destronarla y quedarse con el 'pesado' legado. Los naranjas revolucionaron y maravillaron al mundo con el apodado 'Fútbol Total' que desnudaba técnica y tácticamente a cuanto rival se le parara delante. O casi. Nunca nadie pudo siquiera jugar de forma similar a aquella Selección que escribió su nombre en las páginas más doradas, pese a haber sido los 'reyes sin corona'. Corona que le arrebató de la cabeza Müller, para entregársela a la Alemania Federal.
Luego de lo que fue aquella sangrienta Segunda Guerra Mundial iniciada por la Alemania de Adolf Hitler, muchos eran los que creían que al país teutón le costaría por demás limpiar su imagen y que, por ende, habría que esperar por lo menos al cambio de siglo para que se le permitiera albergar la competencia futbolística más grande a nivel Selecciones. Sin embargo, la FIFA consideró que contaban con los méritos deportivos suficientes como para dejar de ser mirada con recelo (ya contaba con un título, además de haber alcanzado instancias decisivas en las últimas participaciones) y se la eligió como sede del Mundial a disputarse en 1974. Ya con el brasileño Joao Havelange como presidente del máximo organismo (elegido a poco del inicio del certamen), el fútbol comenzaba a convertirse en una verdadera pasión de multitudes, siendo el Ajax de Cruyff y el Bayern de Beckenbauer, Hoennes y Müller los máximos exponentes de la época.
En lo que fue la antesala de la gran cita, la sorpresa pasó porque participarían las dos Selecciones alemanas que surgieron en 1948 como consecuencia de la Guerra Fría (la Federal y la Democrática). En tanto, otro de los hechos que quedó en la historia fue la ausencia de Rusia, no por su falta en sí, sino más bien por cómo se dio: se negó a viajar a Chile a disputar la revancha de las Eliminatorias por estar en contra de una de las dictaduras más sangrientas que se recuerda, liderada por Augusto Pinochet (los rusos habían pedido jugar en un escenario neutral y la FIFA se los negó). Por otro lado, cambiaba el sistema de disputa a partir de la segunda fase, donde los ocho clasificados no se enfrentarían en cruces directos, sino que serían divididos en dos Grupos de cuatro cada uno y el ganador de cada uno se quedaría con el pasaje directo a la final. Europa aportó el mayor número de participantes con nueve Selecciones (Bulgaria, Escocia, Holanda, Italia, Polonia, República Democrática de Alemania, República Federal de Alemania, Suecia y Yugoslavia), siendo cinco de América (Argentina, Brasil, Chile, Haití y Uruguay), uno de África (Zaire) y el restante de Asia (Australia).
En el Grupo 1 se encontraba uno de los combinados que a priori era de los marcados como 'candidatos'. Se trataba de la Alemania Federal de Beckenbauer y Müller. Sin embargo, el inicio no fue el esperado, ya que sufrió por demás su primer partido ante Chile, a quien venció por la mínima con un golazo de Paul Breitner desde 20 metros (ayudó también que los sudamericanos terminaran con diez hombres por la roja a Caszely). Lejos de mejorar su imagen, los locales fueron silbados por su público en el segundo compromiso, pese a que le ganaron 3-0 a Australia. En el último partido debían cruzarse con sus hermanos de la República Democrática, que habían derrotado 2-0 a los australianos y empatado 1-1 con los chilenos. En el choque entre ellos, sorpresivamente fue la Alemania Democrática quien venció (1-0) y avanzó a Cuartos como líder de su zona. Resultado que fue utilizado por el poder de turno y que en lo deportivo le terminó costando bastante caro. La Alemania de Beckenbauer igual clasificó, y el hecho de haber sido como segunda terminó siendo por demás beneficioso al evitar medirse con poderosos de la talla de Brasil, Holanda y Argentina.
En la zona 2 se encontraba una Brasil muy debilitada, que parecía ser sólo una sombra de aquella que deslumbró al mundo cuatro años atrás (es que Pelé estaba al borde del retiro, por lo que se negó a participar, mientras que figuras como Carlos Alberto o Gerson ya habían colgado los botines; y otros como Jairzinho y Rivelino no llegaban en muy buena condición). Ya casi nada quedaba de ese vistoso y alegre juego ofensivo, sino que entonces eran extremadamente defensivos y con muy escasa creatividad. Así fue que transitó la primera fase con más pena que gloria, empatando sus dos primeros duelos sin goles (ante Yugoslavia y con Escocia), para luego conseguir la costosa clasificación venciendo por 3-0 a la humilde Zaire (que quedó en la historia tras un tiro libre que jamás será olvidado). Los yugoslavos, que golearon 9-0 a los africanos y empataron en uno con los escoceses, fueron los otros que avanzaron.
La otra gran favorita del certamen se había quedado dentro del Grupo 3. Era la Holanda de Johan Cruyff, quien debutó con un ajustado triunfo por 2-0 ante la ruda Uruguay, que no contó con más goles porque los holandeses prefirieron resguardar sus humanidades ante las violentas reacciones 'charrúas'. Luego empataron sin goles con Suecia bajo un verdadero diluvio, que desvirtuó un poco el espectáculo, aunque igual se atrevieron a animar de gran manera (a tal punto que el arquero Hellströem fue figura). En el último duelo de la fase, los naranjas 'limpiaron' con un contundente 4-1 a Bulgaria, avanzando como punteros de la zona. Los suecos lo hicieron como segundos tras igualar sin goles con los búlgaros y vencer 3-0 a la 'Celeste'.
En la zona 4 se encontró la gran decepción del certamen, que tuvo como protagonista a Italia, quien contó con importantes figuras que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Tal es así que sufrieron hasta con la humilde Haití, a quien finalmente vencieron 3-1 (los caribeños abrieron el marcador y mantuvieron la ventaja un largo tramo). Luego empataron en uno con Argentina gracias al gol en contra de Perfumo y perdieron 2-1 con Polonia (siendo su único gol del duelo desde los doce pasos). Los itanos/i quedaron eliminados por mejor diferencia de gol de los 'albicelestes' (sólo un festejo más) que se clasificaron tras perder con los polacos 3-2 y vencer a los caribeños 4-1. Polonia avanzó como líder del grupo.
En dos grupos quedaron divididos los ocho clasificados. La zona A quedó conformada por Brasil, Holanda, Argentina y Alemania democrática; mientras que en el sector B estuvieron Alemania Federal, Polonia, Suecia y Yugoslavia. Las grandes candidatas habían quedado en veredas opuestas: Cruyff y el Fútbol Total de su Naranja Mecánica en una (deslumbraban con sus innovaciones tácticas y con la mecanismo de que todos defendieran y todos atacaran); la Alemania de Beckenbauer en la de enfrente.
Tras su trastabillado andar en la primera fase, los alemanes se dieron cuenta a tiempo que debían modificar ciertos conceptos para dar pelea seria y el DT Schöen movió las piezas necesarias como para cambiarle la cara a un equipo que enseguida respondió: triunfo 2-0 ante Yugoslavia. Luego, en una épica batalla bajo una lluvia torrencial, los teutones y los suecos mostraron su perfil más aguerrido y protagonizaron un apasionante duelo que comenzó ganando Suecia, luego lo dio vuelta Alemania y enseguida se emparejaba de nuevo. Finalmente, fueron los germanos los que terminaron con más resto y consiguieron los goles que les permitieron quedarse con la vital victoria por 4-2. Mientras tanto, Polonia superaba por la mínima a los suecos y 2-1 a Yugoslavia, por lo que llegaban al último compromiso enfrentándose las dos mejores Selecciones de la zona. Nuevamente la lluvia fue uno los factores que le dio un marco especial al compromiso en el que estaba en juego nada más ni nada menos que el pasaje a la final. Los polacos eran un equipo de temer por contar con tres veloces y goleadores delanteros difíciles de detener. Pero enfrente, los teutones no sólo contaban con figuras de la talla de Beckenbauer y Müller, sino también como uno de los mejores arqueros de esos tiempos, Sepp Maier. Y fue justamente su guardameta quien más trabajo tuvo, cumpliéndolo a la perfección para ser el héroe que mantenía con vida a los locales. Sólo gracias a su excelentísima labor mantener su valla en cero, fue que pudo ser aprovechado el momento en que apareció el 'Torpedo' Müller para marcar el único tanto del partido y conseguir el ansiado pasaje a la última instancia.
En el Grupo A, Brasil era otro de los que mostraba una leve mejoría tras su complicado inicio y vencía 1-0 a la Alemania democrática. En tanto, al otro sudamericano (Argentina) le tocaba el peor de los rivales: la arrolladora Holanda que tuvo uno de sus días de mayor inspiración. La 'Naranja Mecánica' no tuvo mayores problemas para dejar en el camino a nuestro incrédulo combinado, desnudándolo técnicamente y propinándole una demoledora goleada (tanto futbolística como anímica) por 4-0. ¿Por qué anímica? Es que los nuestros nunca pudieron recuperarse de semejante espectáculo futbolístico que los tuvo como espectadores de lujo y luego cayeron por 2-1 ante la 'Verdeamarelha', que se ilusionaba y cambiaba las críticas por esperanzas al llegar al último duelo a disputarle la clasificación a un combinado holandés que también había dejado en el camino a los teutones al vencerlos 2-0.
Como consecuencia del exquisito fútbol que había sabido desplegar cuatro años atrás Brasil y el majestuoso estilo que había mostrado en la presente edición Holanda, se esperaba un verdadero 'concierto de fútbol'. Pero nada de eso hubo y los fanáticos debieron quedarse con las ganas de deleitarse con el buen juego. Es que la 'Verdeamarlha', consciente de que prácticamente nada quedaba de aquel combinado y completamente realista de que muy poca fuerza podía hacerle a la arrolladora 'Naranja Mecánica', prefirió rememorar aquellos tiempos en lo que preponderaba la violencia como su método de preferencia. Pese a las escalofriantes patadas que propinaron los brasileños (incluso terminó con un hombre menos), Holanda levantó bien alto la bandera del fútbol y logró imponerse por 2 a 0.
La parada final había llegado. Era 7 de julio y el Olímpico de Munich no resultaba suficiente para albergar la inmensa expectativa que había generado la final entre Alemania y Holanda. Claro que más allá de todo, las apuestas tenía un claro y único destinatario (hasta los propios hinchas locales llegaban con el firme presentimiento de que saldrían derrotados). Y el entusiasmo no fue en vano, ya que los protagonistas no se guardaron nada y entregaron todo de sí desde los segundos iniciales. Así fue que apenas en la primera maniobra, Cruyff tomó el balón y salió decidido a no respetar al respaldado local, obligándolo a que lo frenen dentro del área con falta. Penal y 1-0 a favor de los holandeses. Prácticamente nadie dudaba quién era superior de las dos finalistas, y dicho tempranero tanto no hacía más que confirmarlo. Pero más allá de su indiscutible superioridad y su brillante juego, los 'Naranjas' pagarían caro el hecho de no ser un país de los denominados 'futboleros', aquellos que saben que no hay peor error que confiarse. Para los holandeses ya era un sueño encontrarse en dicha instancia, y más aun sabiéndose mejores que cualquier adversario. Así fue que lejos de procurar asegurarse la gloria, le permitió a los germanos crecer de la mano de Beckenbauer y el ferviente respaldo de sus fanáticos, que empujó a un combinado local que al no ser rematado se proponía no dejar pasar la vida extra que le estaban dando. Desde los doce pasos, Breitner alcanzó la tan ansiada igualdad. Aún así, Holanda seguía sin cerrar un partido que no debía presentarle mayores dificultades. Y la máxima del fútbol no perdona: la 'Naranja Mecánica' no liquidó y sufrió. Fue en el minuto 43 cuando Müller dio el presente y marcó el tanto para vencer por 2-1 y darle a Alemania su segunda Copa luego de extensos 20 años de espera.
Si bien Beckenbauer pudo sacarse la 'espina' y levantar por fin su trofeo, luego de que fue aquella final perdida ocho años atrás por 'culpa' de un gol fantasma; lo cierto es que todos los aplausos se los llevó aquella innovadora e inolvidable Holanda que pasó a la historia y es incluso mucho más recordada que quien resultó campeona de la décima edición mundial.
uRESUMEN ESTADÍSTICO/u
Fecha: 13 de junio al 7 de julio
Campeón: Alemania
Segundo: Holanda
Tercero: Polonia
Cuarto: Brasil
Selecciones participantes: 16
Partidos disputados: 38
Goles: 97 (promedio de 2,6)
Goleador: Grzegorz Lato 7 (Polonia)