El último jugador que supo interpretar el fútbol talentoso y alegre de Brasil le dijo adiós hoy adiós a la historia grande de la selección de Brasil cuando Luiz Felipe Scolari confirmó sus 23 elegidos para la Copa del Mundo y en la mención del uno por uno no estuvo su nombre: Ronaldo de Assis Moreira, el famoso Ronaldinho, no participará del Mundial.
El enganche debutó en la "Canarinha" en un amistoso ante Letonia en 1999 de la mano de Wanderlei Luxemburgo cuando tenía apenas 19 años pero ya marcaba la diferencia en Gremio. Fue sin embargo Luis Felipe Scolari el entrenador con el que conoció la gloria en la selección mayor cuando lo convocó para la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002 en la que finalmente Brasil se coronó campeón al vencer por 2-0 a Alemania en la final.
Aquel fue el campeón perfecto: se convirtió en el primero en ganar siete partidos, no recibió goles en contra y de los 18 que hizo, 2 fueron de penal, uno de ellos convertido por el propio Ronaldinho (ante China en la fase de Grupos; el otro fue a Inglaterra en cuartos de final), nominado al término del certamen a mejor jugador, premio que finalmente se llevó el delantero Ronaldo.
El equipo titular que obtuvo el pentacampeonato para Brasil fue: Marcos; Lucio, Edmilson y Roque Junior; Cafú, Kleberson, Gilberto Silva y Roberto Carlos; Ronaldinho y Rivaldo; Ronaldo.
"Felipao", el entrenador de ese histórico equipo que fue además para los brasileños el último gran seleccionado, se encargó hoy de ponerle fin a la historia mundialista de "Dinho", quien jugó en la máxima cita 19 partidos entre Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.
Tres años después de consagrarse en la Copa del Mundo, Ronaldinho ganó el Balón de Oro en reconocimiento al mejor jugador del planeta por su desempeño en el Barcelona y en la Selección con la que además en 2005 ganó la Copa Confederaciones al vencer en la final a la Argentina, partido en el que marcó un gol para el 4-1 definitivo.
Ronaldinho se queda sin la posibilidad de jugar el que podría haber sido, tal vez, su último Mundial. Un final con sabor amargo para el último ídolo de Brasil.