Antes del crimen de Javier Gallardo en el domicilio de la calle Bolívar en Wilde, fueron varios los vecinos que alertaron a la Policía sobre la sospechosa presencia de un Volkswagen Bora negro que merodeaba por el barrio. Tras el llamado, un móvil acudió a la zona y al no notar nada extraño, abandonó la cuadra. Minutos después, vino el trágico desenlace en el que el hombre de 42 años fue acribillado por un grupo de delincuentes que se movilizaron justamente en el vehículo sospechado por los habitantes del barrio.
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