En la final de la Copa de la Liga de Inglaterra, el Manchester City se dedicó a sufrir durante todo el primer tiempo ante Sunderland y en apenas un minuto del complemento dio vuelta un partido adverso en desarrollo y resultado y a segundos del final lo remató para el 3 a 1 definitivo que le dio a Manuel Pellegrini el primer título de su era en el club de los "Ciudadanos".
El partido en el que se puso en juego el primer título de la temporada en Inglaterra se disputó en Wembley y la antesala permitía aventurar un cómodo triunfo de los "citizens", actores principales de la Premier League (cuartos en la clasificación), al enfrentarse a un rival que lucha por abandonar los puestos de descenso pero que en la Copa venía de superar a dos grandes, el Chelsea y el Manchester United.
El favoritismo del City se basaba en su potencial colectivo que hoy se veía reforzado por el regreso de Sergio Agüero al recuperarse de una lesión que le había impedido jugar durante más de un mes.
El encuentro comenzó sin embargo con el golpe del Sunderland, que a los 10 encontró el gol en una contra que resolvió con un pelotazo de Johnson a Borini y éste definió con un tiro cruzado pese a la marca de Kompany y de Martín Demichelis.
El equipo del uruguayo Gustavo Poyet intentó ratificar su superioridad en medio del desconcierto del City pero falló la definición de las cuatro oportunidades claras que tuvo en la primera parte. El City tuvo alguna para el empate pero tampoco pudo y así crecía la ilusión del Sunderland de volver a levantar un trofeo luego de 41 años tras la Copa de Inglaterra (FA Cup) que ganó en una final ante el Leeds en 1973.
El primer tiempo se fue dejando una imagen de clara superioridad del Sunderland pero con el City tocado en su orgullo.
Y así fue que luego de un sofocón por una chance de los "Black Cats" llegó entonces la resurrección de los de Manuel Pellegrini: a los 10 Yayá Touré ejecutó desde el borde del área grande una pelota que hizo una parábola de ensueño para colarse en el arco y establecer el 1-1 y ahí nomás, al minuto 11, llegó la otra perla del marcador, el gol de Nasri, también con un disparo a distancia con un efecto perfecto.
Y faltaba el toque de gracia que llegó a los 90 a partir de una contra manejada por la figura del partido, Yaya Touré quien tras recorrer toda la cancha soltó un pase para Jesús Navas sobre el borde del área grande y el español remató cruzado para darle al Ingeniero Pellegrini el séptimo título de su carrera, el primero con el Manchester City.