En la última década, Colombia ha implementado fuertes medidas para controlar la escalada del narcotráfico. Sin embargo, todavía sigue siendo uno de los principales centros de producción de la droga en el mundo. Por estos días, la ciudad de a href="http://www.infobae.com/lugares/medellin-a3078" rel="noopener noreferrer" Medellín/a, recientemente considerada como la más innovadora del mundo, está en la mira por la expansión que ha tenido el llamado a href="URL_AGRUPADOR_163/narcoturismo-a4450" rel="noopener noreferrer" narcoturismo/a.
¿Qué es el narcoturismo? Este fenómeno es un servicio ofrecido en esa ciudad antioqueña mediante el cual se ofrece a turistas extranjeros y locales a href="http://www.infobae.com/temas/sexo-a885" rel="noopener noreferrer" sexo/a y drogas. Según cuentan los propios comerciantes, los extranjeros son quienes tienen prioridades por el dinero que destinan.
"En Medellín, el extranjero manda, las mujeres los prefieren porque pagan más. Ellos saben que nosotros les conseguimos lo que sea y cómo sea. Medellín es la ciudad de las drogas y las putas". Esas son las palabras de un proxeneta, que fueron volcadas en el Estudio exploratorio descriptivo de la dinámica delictiva del tráfico de estupefacientes, la trata de personas y la explotación sexual comercial asociada a viajes y turismo en el municipio de Medellín, Colombia, realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y por la Alcaldía de Medellín.
Este negocio deja al descubierto la relación que existe entre el tráfico de drogas, la explotación sexual de menores de edad y la trata de personas.
Medellín es conocida, entre otras cosas, por la belleza de sus mujeres. Además, siempre estuvo fuertemente vinculada con el cártel del narcotraficante Pablo Escobar. "En la ciudad de Medellín existe un culto al cuerpo, a los rostros atractivos, a la moda y al buen vestir, lo cual está acompañado del fenómeno del narcotráfico, que genera a su vez prostitución prepaga", explica el estudio.
El narcoturismo invita a sus turistas a recorrer una o varias zonas para adquirir, consumir o transportar drogas. Las más usuales suelen ser la marihuana, cocaína y heroína. A su vez, también ofrece visitas a plantaciones y laboratorios clandestinos para conocer el proceso de elaboración.
Las formas más usuales para contactarse con estas organizaciones son a través de las numerosas páginas de Internet que existen en el exterior (tienen bloqueadas sus IP para que no se vean desde Colombia), y el famoso "voz a voz".
Además, al extranjero que llega con dólares económicamente le rinde este servicio. "Cuando se hace la conversión de dólares a pesos todo es muy barato, tengo unos amigos puertorriqueños que vienen una vez al mes y ésa es la razón", comenta el extranjero George.
Según el informe elaborado por la ONU y la Alcaldía de Medellín, los turistas que suelen recurrir a este servicio tienen entre 19 y 25 años, y las nacionalidades que sobresalen son los estadounidenses, israelíes, italianos y alemanes. A su vez, no sólo Medellín ofrece el narcoturismo, sino que en Bogotá y Cartagena también se encuentra, aunque en menor medida.
El estudio señala que son los mismos turistas quienes solicitan a menores de edad y adolescentes. "Las víctimas y los proxenetas afirmaron que los extranjeros solicitan menores de edad, les gustan de piel morena y tener sexo sin preservativo, inclusive pagan más por ello", apunta el informe.
Una vez llegados al país, los extranjeros toman contacto con intermediarios locales. Estos pueden ser taxistas, botones, recepcionistas, vendedores, entre otros. Los primeros son el principal puente para cualquier servicio. Sirven como guía de información, contacto, expendio de drogas y traslado de niños a donde el consumidor esté hospedado. Del pago final, obtienen el 10 por ciento, al igual que los botones de los hoteles.
Por eso, los turistas que contrataron este servicio optan por hospedarse en lugares cercanos a expendios de droga, y así tener un acceso más fácil. También existen los iParty hostels/i, donde hay discotecas, billares, juegos y piscinas, por lo que los turistas no tienen la necesidad de salir por la noche, porque dentro del hotel pueden consumir la droga libremente. Incluso suelen tener orgías entre los hospedantes.
"Hace unos años pagaban hasta dos millones de pesos, ahora es difícil conseguir esos patos, pero igual pagan y las peladas les corren. Si son entre 200.000 y 300.000, les cobro comisión del 10%, y si son más de 800.000, se les va el 20%", narra Carlos, otro proxeneta. Y agrega: "Además, muchas lo que buscan es enamorarlos para que las mantengan o las saquen del país, pero eso da una putería porque para mí es perder una entrada, pero ellos son los que mandan".
Las principales víctimas de explotación sexual son mujeres de entre 15 y 35 años. Las menores de edad suelen hacerlo porque necesitan conseguir dinero para mantenerse ellas mismas y colaborar en la casa, principalmente. Además del servicio sexual, los proxenetas buscan que las trabajadoras consuman algún tipo de sustancia para garantizar dependencia a ellos.
Así, las organizaciones criminales también buscan fortalecer el consumo de drogas. Según Corpades, en Medellín hay casi 1.000 expendios de droga, y la ganancia ascendería a 700 millones de dólares por año.
De acuerdo con datos proporcionados por Caivas, entre enero y agosto del 2013, se reportaron 195 casos de niños y jóvenes explotados sexualmente. Mientras que para septiembre de ese mismo año, estaban siendo explotadas 261 menores de edad, según la Secretaría de Inclusión Social y Familia.