Antes, los tatuajes estaban relacionados con los hombres rudos. Los marineros regresaban de largos viajes con las anclas tatuadas para dejar marcado su regreso invicto de altamar. También estaban asociados a los presos y a lo marginal.
Pero la simbología del tatuaje cambió y ahora cada vez son más quienes se animan a dejar una marca en su piel para toda la vida. Lo más llamativo es que quienes se atreven a las agujas aseguran que una vez que se dio ese primer paso, no hay vuelta atrás. ¿Cuán cierto es que los tatuajes pueden ser adictivos?
"Es cierto que luego de hacerse un tatuaje, la mayoría de los clientes ya está pensando en cuál será el próximo. Algunos se hacen solo uno, y no quieren más. Y en otros casos, es un camino sin retorno", aseguró Mariano Antonio, el tatuador preferido de los famosos y dueño de American Tattoo, y agregó: "Los tatuajes son una especie de 'diseño' que se le agrega al cuerpo, y las elecciones y dibujos de cada uno hablan mucho de su personalidad; a la gente le gusta exteriorizarlo, ser diferente".
El tatuaje es un arte milenario y se remonta a 8.000 A.C en la Edad de Bronce, pero su realización masiva se desató en la década del 70 y del 80, al tomar auge con artistas como los reconocidos tatuares Lyle Tuttle o Ed Hardy. Según explicó Antonio, con el furor de las bandas de rock que lucían tatuajes grandes y poco vistos para la época, fue cuando comenzó a tomar un poco más de popularidad. "Sin lugar a dudas, a fines de los 90 el crecimiento fue exponencial, de la mano de muchos celebrities con todo tipo de tattoos".
Los grandes difusores de esta moda de llevar dibujos permanentes en la piel fueron los famosos, desde actores hasta cantantes y artistas. Ellos, los grandes referentes de todas las generaciones, marcan tendencia con su estilo, su forma de vestir, de expresarse e inclusive, de tatuarse. Pero además de la moda, hay una explicación psicológica por la que los seres humanos eligen llevar una marca en la piel.
"En nuestra cultura hace ya tiempo que se ha instalado llevar un tatuaje. Tendrá que ver con que tanta sociedad líquida y amores líquidos, lleven a los tatuados a buscar que algo permanezca, que no sea descartable, que acompañe, si lo desea, para siempre. El dolor de hacérselo, el costo y el símbolo privado forman parte de un momento que la persona recordará para siempre", indicó la psicóloga Adriana Guraieb, y añadió: "Sin duda, quien toma la decisión de tatuarse proyecta en dicho acto la intención de reparar, de tapar o de destacar algún aspecto de su persona".
En esa misma línea, la doctora en psicología Mónica Cruppi (MN 6988) y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) consideró que constituye "un fenómeno masivo, artístico y mundial, propio del sujeto posmoderno que se encuentra desanclado de lo social y con lazos muy frágiles que muchas veces le producen incertidumbre, angustia y desamparo".
Si bien no es más que un símbolo, una escritura en el cuerpo, finalmente tienen un sentido particular para aquella persona que decide tenerlo. "El tatuaje representa lo invariable; actúa de sostén y protección, frente a las vicisitudes de la vida moderna", añadió la especialista.
Casi como un ritual, la mayoría de los clientes entabla una relación con su tatuador, quien está participando de ese momento especial en que deciden llevar de por vida un diseño con el que se sienten identificados. "Mis mejores amigos han salido del sillón de tatuar. Uno pasa mucho tiempo charlando con el cliente cuando se tatúa, y conoce infinidad de personas. Además, para el que se tatúa es un momento imborrable, que genera un afecto especial hacia el tatuador", resaltó Antonio.
Esta tendencia también implica un presupuesto. Los valores de los tatuajes varían mucho en función del tamaño, el diseño y el lugar del cuerpo en que se realice, pero el más pequeño arranca desde los $250. Los más grandes, como los brazos completos o "manga", como se llama en el mundo del "tattoo", cuestan alrededor de $2.000, se hacen en sesiones de unas 4 horas aproximadamente y la cantidad de las mismas varía según la complejidad del diseño. Este es el que más de moda está desde que Marcelo Tinelli se lo hizo.
"Nosotros tratamos siempre de aconsejar a los clientes, pero finalmente es él quien decide qué quiere llevar para siempre en la piel. Justamente uno de los tatuajes que siempre sugerimos que piensen bien es el tema de los nombres o retratos de la pareja, porque después tenemos muchísimos casos de rupturas y visitas al local para taparse el nombre", concluyó Antonio.