"Finalmente, estamos acá en la Argentina", dijo Stevie Wonder ni bien comenzó su recital, parado frente a una multitud ansiosa por verlo por primera vez en vivo en el país. En su presentación en el estadio de Vélez Sarsfield, el músico norteamericano saldó con creces esa deuda que tenía con el público local que lo había esperado años para verlo en acción.
Desde su ingreso con un cover del tema de Marvin Gaye, "How Sweet It Is (To Be Loved By You)", el músico que es una de las leyendas de Motown Records comenzó a jugar con el público y los hizo partícipes de su actuación haciéndolos cantar o aplaudir marcando el ritmo. Y él, desde el escenario también sacó su costado más lúdico y demostró por qué en la conferencia de prensa -realizada el día anterior al show- había dicho que iba a disfrutar el show: desde "Higher Ground" a "Living for the City", pasando por "The Way You Make Me Feel" -tema de Michael Jackson que había interpretado con John Legend en un evento del Salón de la Fama del Rock and Roll tras la muerte del Rey del Pop-, entre otras, las canciones tuvieron sus versiones extendidas y su sonrisa iba creciendo con cada vuelta que se iba sumando. Él estaba haciendo lo que más le gusta: tocar.
También hubo un recuerdo para Nelson Mandela. Wonder no ahorró en elogios para el expresidente sudafricano -fallecido el jueves 5 de diciembre- antes de tocar "Keep Our Love Alive", mientras banderas del país africano aparecían detrás suyo.
Como hizo en otras paradas de su gira, Wonder invitó a músicos locales a cumplir el sueño de actuar junto a él. Primero fue Fabiana Cantilo, quien cantó "Love's In Need Of Love Today". Más tarde, los Illya Kuryaky and the Valderramas aparecieron en "Do I Do", para mechar su hit más reciente, "Ula Ula", y su clásico "Abarajame".
"I Just Called to Say I Love You", "Isn't She Lovely" y "My Cherie Amour" prepararon el terreno para el final, en el que sonó "Superstition", tema que parecía no querer terminar nunca. Wonder presentó a su banda, saludó al público y se fue. Mientras tanto, el público seguía bailando con los acordes de una de sus gemas más importantes y deseando que se cumpla la promesa del norteamericano de que esta no será la última vez que pise suelo argentino.