La Policía de Decatur, el Departamento de Bomberos, el escuadrón antibomba y el FBI finalmente revisaron el artefacto sospechoso apareció en el vagón de un tren: era un kilo de marihuana.
En conferencia de prensa, las autoridades explicaron que recibieron una llamada anónima de amenaza de bomba. Cuando fueron al lugar indicado, confirmaron que efectivamente había un paquete "sospechoso".
El alcalde de Decatur Don Kyle agradeció el esfuerzo de las fuerzas de seguridad para controlar la situación: "La intensidad y el enfoque de cada miembro de cada organización fue constante", declaró.
Ante el temor de que se tratara de una bomba, evacuaron 11 escuelas y anunciaron que la zona de peligro potencial estaba estimada en 40 kilómetros a la redonda. La Policía, además, envió a agentes a todas las otras instituciones que no fueron evacuadas.
Si bien no había orden de abandonar los domicilios particulares ubicados por fuera del rango marcado por las autoridades, los ciudadanos de Decatur se autoevacúaron.