En los últimos meses, los arbitrajes fueron muy criticados –y con razón- en Argentina. Pero al menos, hay que agradecer que no son partícipes de la violencia cotidiana de nuestra sociedad, después de repasar lo que aconteció en el partido en el que se enfrentaron Al-Nasser y Al Arabi, por la Liga de Kuwait.
Cayó en el área un jugador de la visita y el juez sancionó penal, a pesar de la polémica. Los hombres del Al-Nasser se le vinieron encima, incrédulos por la determinación. Uno lo zamarreó de su remera y le respondió con un zurdazo que lo dejó tendido en el suelo. Más tarde, se despachó con otro ipatadón/i, mientras uno de sus asistentes imploraba por calma.
Revoleó dos rojas y lo más insólito de todo, es que las acciones continuaron. La ejecución se llevó a cabo y terminó en gol para el Al Arabi, generando más bronca. Luego echó a un suplente y cuando se reanudó el juego, el que sacó del medio le apuntó y tiró un pelotazo, acreditándose otro cartón rojo. De los peores y más violentos arbitrajes de la historia.