“Llegué hasta donde no había salida y ahí tomé la decisión más importante de mi vida”
“¿Qué pensás?“, le pregunté a Roberto como queriendo evadirme de mis pensamientos. “Que solo podemos elegir cómo morir”. Lo miré sin querer entender. “Si queremos morir esperando, en el fuselaje del avión, compartiendo nuestros últimos momentos con los compañeros, o si preferimos morir caminando”