Detroit anunció su bancarrota ante la imposibilidad de hacer frente a una deuda récord de US$ 18.500 millones, producto de una larga recesión. El gobernador Rick Snyder defendió la decisión adoptada y buscó calmar a los ciudadanos. "Llegó el momento de encaminar a Detroit. Ahora es la oportunidad de frenar 60 años de decadencia".
No obstante, una jueza del Estado de Michigan afirmó que la instancia de bancarrota viola la constitución estatal y debe ser retirado. Para Rosemarie Aquilina, del Condado de Ingham, la ley que permitió al gobernador Rick Snyder acogerse al "Capítulo 9" de protección de bancarrota es "anticonstitucional". "Tengo algunas preocupaciones muy serias, porque hubo un apuro hacia la quiebra que no debería haber ocurrido", señaló.
Por el momento no hubo respuesta al respecto de parte del director de Emergencias de Detroit, Kevyn Orr. La jueza agregó que el gobernador Snyder y Orr excedieron su autoridad y violaron la ley estatal al proceder con la declaración de quiebra.
No es la primera ciudad en hacerlo, pero sí la más grande de los EEUU en declararse en bancarrota. Detroit ciudad vivió un lento declive económico que devastó su población: de 1.800.000 habitantes hoy sólo queda menos de la mitad, apenas 685.000. Su aspecto es desolador con miles de edificios abandonados.