El gobierno riojano perdió la pulseada. Lejos ya de aquel pedido de "meter presos" a los "hippies" que se oponen a la megaminería, el gobernador Luis Beder Herrera rescindió el contrato con la empresa canadiense Osisko Mining, por el que se pretendía explorar y explotar oro en el cordón del cerro Famatina, reconociendo que no logró consenso social.
La subsecretaría de Prensa de la Provincia difundió un comunicado de la empresa Energía y Minerales Sociedad del Estado (EMSE), entidad que en su momento firmó el convenio con la minera canadiense, donde informó que "la rescisión fue autorizada mediante decreto del Ejecutivo provincial".
PUBLICIDAD
El acuerdo original que autorizaba la exploración con opción a producción de minerales en Famatina había sido suscripto en agosto de 2011, pero su ejecución estaba suspendida desde enero de 2012 debido a las fuertes protestas de los vecinos de la comuna y ONG's ambientalistas.
Según EMSE, el gobernador Beder Herrera ha cumplido con "el compromiso asumido" con la empresa al suspender la vigencia del convenio "hasta tanto se logre el consenso social que garantice la seguridad jurídica de la inversión". "Las partes acordaron respecto a las obligaciones aún no exigibles que quedan sin efecto y que nada tienen que reclamarse bajo ningún concepto", aclara el comunicado.
PUBLICIDAD
La decisión política de Beder Herrera tira por tierra dos años de intentos permanentes por explorar y explotar oro y otros minerales en la zona de Famatina, distante 230 kilómetros al oeste de La Rioja, contra la voluntad mayoritaria del pueblo de ese departamento y Chilecito.
Herrera, quien asumió su gobierno prometiendo que no impulsaría la misma política de su antecesor, Angel Maza, dio un golpe de timón y el 31 de agosto de 2011, sin previo aviso, firmó el acuerdo original con Osisko.
Ese entendimiento fue prorrogado porque la empresa nunca pudo iniciar los trabajos ante el rechazo de la comunidad, que el 2 de enero de 2012 cortó el acceso a la zona. Ese mes, 15.000 personas marcharon frente a la Casa de Gobierno para pedir la derogación del acuerdo. La alta conflictividad tuvo como saldo bloqueos durante meses, detenidos y denuncias de aprietes contra los adherentes ambientalistas.
PUBLICIDAD
El decreto 874 firmado por el gobernador reconoce que "la continuidad y persistencia de dichos acontecimientos de confrontatividad imposibilitaron hasta la fecha dar inicio a las actividades programadas, generando graves consecuencias de orden económico y social a la Provincia".
"El accionar de los grupos autodenominados antimineros lastimó seriamente éste y otros aspectos garantes de una inversión legítimamente conseguida", admite en sus considerandos. Y concluye que "dado el tiempo transcurrido, la previsibilidad que debió reunir para garantía de tal inversión se transformó en lo opuesto", se hizo necesario llegar a la rescisión del contrato de exploración firmado con la empresa canadiense.
PUBLICIDAD
La relación de Beder Herrera y sus seguidores con esas poblaciones del oeste quedó prácticamente cortada por su negativa a llamar a una consulta popular. La Iglesia católica, la intendencia de Famatina y la de Capital, las Asambleas y los propios vecinos rechazan una política que cambiaría radicalmente el entorno sin que el Gobierno pueda ofrecer un control de su desarrollo.
"El gobierno retrocedió no porque esté convencido, sino porque se encontró con la resistencia de los vecinos", festejó la culminación del convenio Marcela Crave, de la Asamblea de Vecinos de Famatina.