El Papa pidió abolir las leyes que no dignifiquen al ser humano

Fue en su primer mensaje a Francia, al recibir a parlamentarios de ese país, a quienes alentó a no seguir “las modas e ideas del momento” sino insuflar “alma” y “espíritu” a los textos legislativos

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 AFP 162
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Francisco les dijo que, como representantes que "votan" leyes, también pueden "derogarlas". "Vuestra obligación es proponer leyes, enmendarlas, pero también abolirlas. Por ello es necesario infundir en los textos legislativos un espíritu, un alma, que no refleje únicamente los modas y las ideas del momento, sino que les confieran una calidad indispensable que eleve y ennoblezca a la persona humana", subrayó.

Cabe recordar que en abril pasado, Francia aprobó la ley que autoriza el casamiento de personas del mismo sexo, en medio de fuertes movilizaciones de protesta.

A la audiencia con el Papa asistieron miembros de dos comisiones encargadas de las relaciones entre la Asamblea y el Senado de Francia con la Santa Sede.

En el encuentro, Francisco habló también de la laicidad y de la contribución de la Iglesia Católica a la vida política de Francia.

Destacó "las relaciones de confianza que existen generalmente en Francia entre los responsables de la vida pública y los de la Iglesia Católica", pero también sugirió que "el principio de laicidad que gobierna las relaciones entre el Estado francés y las diferentes confesiones religiosas no debe significar en sí una hostilidad a la realidad religiosa o una exclusión de las religiones del campo social y de los debates que lo animan".

"Podemos –agregó- felicitarnos por el hecho de que la sociedad francesa redescubra las propuestas hechas por la Iglesia, entre otras, que ofrecen cierta visión de la persona y de su dignidad en vista del bien común".

Sin mencionar de modo explícito la reciente aprobación en Francia de la ley de matrimonio "para todos", el Papa dijo: "La Iglesia desea aportar así su contribución específica respecto a cuestiones profundas que implican una visión más completa de la persona y de su destino, de la sociedad y de su destino. Esta contribución no se sitúa únicamente en el campo antropológico o social, sino también en los campos político, económico y cultural".

El Papa reconoció el rol mundial de Francia al alentar a los senadores y diputados presentes a cumplir su misión de "representantes de una Nación hacia la cual los ojos del mundo se vuelven con frecuencia" apuntando a "la mejora de la vida de vuestros conciudadanos", respondiendo a "sus verdaderas necesidades" y "buscando siempre el bien de la persona por la promoción de la fraternidad en vuestro bello país".

Un comentario que demostraría que el Papa está bastante bien informado de la actualidad de un país sumido en una grave crisis económica, política y social, sobre la cual el gobierno instala una agenda extemporánea que divide más de lo que remedia.

En una reciente entrevista con el diario Le Figaro, monseñor Bernard Podvin, secretario general adjunto y vocero de la Conferencia de Obispos de Francia, decía, en referencia al nuevo pontífice, que la Iglesia de Francia estaba "en fase profunda con este Padre, venido de lejos". Y agregaba: "Esta elección es una gran gracia. El 'efecto Francisco' se lee en los rostros. La gente está feliz con este Papa. (…) Los creyentes redescubren que tiene un rol de cuidadores. Una vigilancia sobre el hombre, sobre la protección de la vida, sobre la cohesión social".

Podvin también hizo referencia a la gran capacidad de movilización que mostró la Iglesia francesa en ocasión del debate sobre el matrimonio homosexual: "Fue una linda sorpresa. (La Iglesia) es reconocida como una autoridad moral. Es innegable, incluso para los que se sienten molestos por la vitalidad de esta autoridad".