Newell's Old Boys derrotó a Boca Juniors en una serie tremenda donde no se convirtieron goles en 180 minutos y acabó con la clasificación de los rojinegros a las semifinales de la Copa Libertadores después de 26 penales y 21 años sin llegar a esa instancia.
Los dirigidos por Gerardo Martino, líderes del certamen local, no aprovecharon la localía para cerrar la serie durante 90 minutos en el partido de vuelta, pero finalmente lograron el éxito.
Carlos Bianchi, conocedor de hazañas fuera en noches de Copa, se conformó con llegar a los penales después de la infantil expulsión de Clemente Rodríguez en el minuto 58, cuando el Xeneize había contado con dos situaciones claras de gol, una que sacó Milton Casco en la línea y otra que después de un remate de Juan Román Riquelme y un cabezazo de Nicolás Blandi se estrelló en el palo.
Juan Román Riquelme, fue una de las figuras de la cancha por sacrificio, inteligencia y orden táctico más que por destellos futbolísticos. Y en la definición por penales casi se conv¡erte en villano, ya que malogró el primer penal de la serie. Luego tuvo revancha en el penal número 11 de su equipo, cuando volvió a comenzar la ronda y superó la resistencia del arquero Nahuel Guzmán.
Newell´s contó con dos oportunidades de cerrar la serie en la tanda de uno, cuando Matías Caruzzo y Nahuel Zárate desviaron sus remates. Y en la tercera el experimentado Maxi Rodríguez no falló ante Agustín Orión para desatar la fiesta del Coloso Marcelo Bielsa y causar la frustración xeneize.