A través de la vacunación se pueden reducir en un 90% las posibilidades de contraer la gripe, por lo que estar inmunizados es el método más efectivo para combatirla.
Si bien la mejor época para vacunar a las personas de alto riesgo es a partir de marzo y hasta mediados de mayo, la actividad más alta del virus de la gripe se presenta desde junio hasta principios de septiembre, por lo que la vacunación es beneficiosa aun avanzado el invierno.
Es indispensable aplicarse la vacuna antigripal cada año, ya que las cepas del virus de influenza que producen la gripe cambian anualmente. Otro motivo es que los anticuerpos (defensas) que se originan por la vacunación duran de 10 a 12 meses.
Es recomendable que los adultos (padres, familia, maestras, etc.) que entran en contacto con niños (el grupo etario más afectado por complicaciones de la gripe) también se inmunicen, porque de esta manera generan una especie de barrera protectora que ayuda a disminuir o impedir la transmisión del virus.
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