Previo a la Fecha 13 de ese Torneo Clausura, Américo Rubén Gallego tomaba el mando de un Independiente en terapia intensiva, que se encaminaba a jugar la Promoción y se terminó salvando por muy poco. En dicha jornada, el "Rojo" visitó a Talleres en Córdoba bajo el ala del "Tolo" y fue empate sin goles. Días más tarde, el 16 de abril de 2002, recibiría a Huracán en la Doble Visera y sería vapuleado ante su gente, que haría disturbios y haría suspender el match.
Lo llamativo fue que justamente dos figuras reconocidas hoy en día en Independiente estarían en la vereda de enfrente y serían los mentores de la goleada: Daniel Montenegro (marcaba dos goles y no los festejaba) y Miguel Brindisi, entrenador del "Globo" por ese entonces. En aquella noche lluviosa de Avellaneda, Fernando Moner y "Lucho" González serían los otros intérpretes que enterraban a la mitad de Avellaneda, que sufría por demás con la tabla de los promedios.
Darío Sala; Juan Carlos Ramírez, Matías Villavicencio, Hernán Franco, Mariano Pernía; Gastón Galván, León Bustos, Pablo Guiñazú; Federico Insúa; Matías Vuoso y Pablo Cuba era la formación que presentó Gallego en aquella ocasión. En las últimas cinco fechas, el "Rojo" no iba a poder ganar, sumando cuatro pardas y una derrota en la última con Banfield. Quedó –junto a Chicago- un escalón por encima de Lanús y Unión, los que jugaron la Promoción.
Como es sabido, un aluvión de refuerzos llegaría en el mercado de pases de ese mismo año, y el plantel conducido por el "Tolo" cambiaría abucheos por silbidos: sería primero de punta a punta en el Torneo Apertura, desplegando un gran fútbol y gritaría "campeón" nuevamente.