Magaret Thatcher estuvo 11 años al frente del gobierno inglés. Durante su gestión se aplicaron grandes reformas económicas y bajo su liderazgo, el Reino Unido, asociado con los EEUU, tuvo un rol fundamental en el proceso de caída del comunismo.
Thatcher tuvo una visión muy clara de la reunificación alemana, porque antes de la caída del muro de Berlín sostenía que si eso se producía, Alemania se convertiría en la economía más importante de Europa, hecho que finalmente ocurrió y que en la actualidad muestra un peso definitivo y claro en el dominio de ese continente.
"Los años 90 comienzan con la euforia, pero corren el riesgo de terminar en catástrofes. Alemania, que ya es temible en el plano económico, se convertirá en la mayor potencia de Europa", dijo Margaret Thatcher, según los archivos declasificados del gobierno francés.
Las políticas económicas de gran Bretaña, aplicadas durante la gestión de Margaret Thatcher, están basadas en las teorías que dominan el pensamiento económico contemporáneo: el control de la inflación mediante la regulación de la emisión monetaria, el Estado reducido a sus funciones esenciales, el control estricto del gasto público y el déficit fiscal, figuran entre las principales líneas que marcaron la política thatcherista.
La decisión británica de no formar parte del euro es una herencia directa del pensamiento de Margaret Thatcher, que podría considerarse una "euroescéptica", ya que siempre consideró que las políticas de integración propuestas en Europa socavarían el peso y poder de Gran Bretaña.
Thatcher fue la primera ministra que más tiempo estuvo en el cargo durante el siglo XX, tras obtener tres triunfos electorales (1979, 1983 y 1987).
La Gran Bretaña que Thatcher recibió al asumir su cargo, presentaba un escenario de fuerte intervencionismo estatal, control sindical, y excesivamente regulado.
Entre sus primeras medidas, Thatcher eliminó los controles sobre los salarios y los dividendos, además, liberó el movimiento de capitales.
El primer impacto de estas medidas fue que la tasa de inflación se disparó al 20% en 1980. Simultáneamente se generó un ingreso de capitales que se destinó a la adquisición de empresas, la inversión se disparó, el mercado de capitales se puso en marcha y el Reino Unido se convirtió en el centro financiero más importante de Europa y el segundo más relevante del mundo después de Wall Street.
Su modelo chocaba con la visión del resto de Europa; Thatcher llevó adelante políticas liberales, en las que el rol del Estado se reduce al mínimo y sólo se generan las condiciones de igualdad para favorecer la competencia.
Su programa de privatizaciones permitió reducir el gasto público; parte del dinero que se recaudó de las empresas privatizadas fue destinado al pago de la deuda pública.