"Ha estudiado de un modo increíble todos los protocolos, nadie podría imaginar que no es una princesa de cuna. Tiene el garbo de la realeza, camina con elegancia y con simpatía en el rostro, siempre sonriendo al pueblo, con una elegancia innata que la hace ser lo que es: una reina", afirmó Eugenia De Chikoff.
La hija del conde Juan Eugenio de Chikoff -de quien recibió desde pequeña la mejor educación en cultura social, protocolo y ceremonial y que desde hace años se encarga de transmitir a través de cursos y apariciones televisivas- se refirió a Máxima Zorreguieta como una de las princesas más respetuosas del protocolo.
En diálogo con Infobae destacó que existe una gran diferencia entre la poca simpatía que le tenían los holandeses en 2002 -cuando contrajo enlace con el príncipe- y el gran cariño que sienten ahora por ella, a días de su coronación. "Cuando se casó la odiaban, le tiraron huevos y tomates en la carroza. Ahora la idolatran, ella conquistó al pueblo y en esta oportunidad seguro le van a tirar pétalos de rosas. Es un cambio fundamental en la actitud del pueblo holandés y, además, ¿cómo no van a quererla si físicamente parece más holandesa que argentina?", se preguntó Eugenia.
Previo a la ceremonia de coronación, la esposa del príncipe Guillermo Alejandro recibirá el reglamento protocolar donde se estipula hasta el color de la ropa que deberá vestir el gran día y que, según la entrevistada, debería ser una falda larga. "Es la que a mi criterio correspondería, pero, como estamos en 2013 y el protocolo es tan variante, no puedo preverlo", indicó.
De Chikoff resaltó también la calidez, la elegancia y la dulzura de las tres pequeñas de hijas de Máxima -Amalia, Alexia y Ariane- quienes están recibiendo una capacitación especial para poder desenvolverse correctamente el próximo 30 de abril. "Parecen muñecas, desde la más tierna edad están mamando el protocolo. No hay que olvidar que la mayor será la próxima reina", destacó.
El día de la coronación Máxima no debe olvidarse de llevar un pañuelo pequeño dentro de la manga derecha de su ropa, para estar prevenida en caso de que se emocione hasta las lágrimas como ya le pasó en su boda. De ese modo, se evitó el mal momento que vivió la princesa Leticia de Asturias en su casamiento, cuando en plena ceremonia su flamante esposo, el príncipe Felipe, tuvo que prestarle su pañuelo para evitar un verdadero desastre.
"A ella esas cosas nunca le pasan porque está en todos los detalles. Se viste a la perfección, sin escotes y la falda siempre a la altura de la rodilla. Sabe elegir los colores tenues que no son chocantes, aunque a veces se excede con los sombreros extremadamente grandes que parecen paraguas, aunque sabe llevarlos a la perfección. Su cabeza no tendrá problemas para llevar la corona porque tiene un andar de reina y no va a necesitar ni un solo clip para sostenerla", refirió De Chikoff.
Sin embargo, no todos son elogios los que tiene para con la futura reina de Holanda. "Le reprocho haber renunciado a su nacionalidad para ser reina", disparó. "Hubiera llegado al mismo lugar. Cuando tocaron el himno nacional en el Mundial pasado, quedó impávida como si se tratara de otro país. Como nacionalista me sentí muy triste pero nosotros hoy tenemos al Papa Francisco y debemos olvidar el pasado, extender la mano hacia la paz de los hombres de buena voluntad. Necesitamos amigos y espero que su majestad, en su debido momento, actúe como debe ser: una reina perfecta", finalizó.