Entre los años 1948 y 1957 Bebo Valdés se presentaba en el afamado Club Tropicana como pianista y arreglista en la orquesta de Armando Romeu. Fue en aquella época que creó Sabor de Cuba, su propia big band, y gracias a su respaldo triunfaron figuras como la vedette Rita Montaner y los cantantes Beny Moré y Rolando Laserie.
En los inicios de la década de 1950, el músico cubano comenzó a organizar sus "descargas", sesiones de improvisación de jazz afrocubano que fueron grabadas por el productor estadounidense Norman Granz dentro de la serie de conciertos Jazz at the Philarmonic.
También en esta época Valdés conoció y grabó junto a Nat King Cole y fue el inventor de la batanga, un nuevo ritmo que entraba en competencia con el mambo de la época.
Después de la revolución cubana en 1960, el artista cubano residió en Estocolmo durante décadas, prácticamente en el anonimato.
Valdés volvió a los estudios de grabación en 1994, año en el que grabó Bebo Rides Again, producido por Paquito D'Rivera.
Sus trabajos posteriores, los documentales Calle 54 (2000) y El milagro de Candeal (2004) y los discos El arte del sabor (2001) y Bebo de Cuba (2005), son colaboraciones con el director español Fernando Trueba.
Esta última época de su carrera, que tuvo un punto álgido con el disco Lágrimas negras (2004), grabado con Diego "el Cigala", ha estado marcada por los reconocimientos y los premios al artista cubano, entre los que destacan varios Grammy.
En 2010 fue galardonado con el Premio Latino de Honor en la XIV edición de los Premios de la Música por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).