Reinaldo Ricardo Rodas era un hombre de 53 años cuya vida estaba absolutamente dedicada a su único hijo; según su familia, el hombre sentía devoción por su pequeño de 13 años y entre ambos existía una conexión profunda.
Hincha de
, Rodas tenía una ilusión:
; con la intención de que su deseo se convirtiera en realidad, destinaba buena parte del sueldo que percibía como
para que el adolescente desarrollara sus habilidades en la práctica de ese deporte.
El domingo 17 de febrero de 2013 el sueño se transformó en pesadilla: como todas las mañanas, "Cacho" (así lo apodaban) agarró la bicicleta, cargó su mochila al hombro y comenzó a pedalear hacia su lugar de trabajo. Su marcha se interrumpió de manera abrupta: minutos después de las 6 de la mañana perdió la vida al ser atropellado por un Peugeot 504, en el kilómetro 52.
A las 7 de la mañana de ese mismo día, su esposa, Catalina, recibió un llamado inquietante desde el country: "Me preguntaron si mi marido iba a ir a trabajar. Yo les respondí que ya había salido y me dijeron que no había llegado".
Cinco minutos después el teléfono volvió a sonar. "Tenemos una mala noticia, su esposo tuvo un accidente en la Panamericana", le anunciaron a la mujer. "Preséntese en el hospital de Pablo Nogués y vaya con algún familiar", le recomendaron.
"Lo llamé a mi cuñado y nos fuimos por Panamericana, entonces encontré a la policía, la
(de Rodas) y sus
tiradas al costado de la
", contó Catalina. "A primera vista me llamó la atención que
", apuntó la mujer que debe convivir con una discapacidad auditiva.
Cuando la esposa de la víctima llegó al nosocomio de Pablo Nogués, el cuerpo del atropellado aún no había ingresado. "Me mandaron a la comisaría de la zona y me dieron la noticia de que estaba muerto, en la morgue", recordó Catalina, visiblemente conmovida.
"Era un marido y papá ejemplar, nunca vi a un hombre que quiera tanto a su hijo y que su hijo lo quiera tanto a él. Qué más puedo decir… me quedé sola, con mi hijo", expresó entre lágrimas la viuda de Rodas.
"No tenemos palabras para explicarle a a su único hijito... Estuvo cuatro horas gritándole 'papá volvé, papá vení, no me dejes'", describió Corina, la hermana del vigilador, desbordada por la angustia.
Quizás el niño de 13 años cumpla el sueño de ser futbolista; lo que ya no podrá es compartirlo con su padre. Mientras tanto, la hermana del hombre atropellado convive con un pensamiento que la asfixia: "No va a haber Justicia, vemos casos así todo el tiempo y no pasa nada".