Los personajes de Oz, en una mágica producción en un castillo de Buenos Aires

La empresa Disney convocó a reconocidos diseñadores argentinos para vestir a los protagonistas del film, próximo a estrenar. Cómo fue la iniciativa. Galería de fotos

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Son las 11 am, la temperatura ya alcanzó los 28 grados y la sesión de fotos está en plena acción en los alrededores del Castillo Guerrero, en Domselaar, a pocos kilómetros de San Vicente. En un rincón del jardín peinan a una modelo; al lado, de una casilla rodante salen asesoras con impecables trajes envueltos en fundas oscuras para que no se filtre nada de lo que se usará en la producción que promociona la nueva película de Disney, Oz, El poderoso.

La compañía internacional invitó a las destacadas diseñadoras argentinas Evangelina Bomparola, Vero Ivaldi y Garza Lobos, la artista joyera Carito Iwanow y el creador de zapatos y dueño de la firma Mishka, Marcelo Cantón, para crear el vestuario de los principales personajes del nuevo film que se estrenará el próximo 7 de marzo en todo el país y hacer una divertida producción.

Se trabaja a sol y a sombra. Mientras se realiza una sesión de fotos en el escritorio del castillo, los asistentes piden correrse del lugar para trabajar tranquilos y ofrecen mantas a quienes quieran para sentarse alrededor del parque.

En una esquina, Garza Lobos aprovecha a tomar aire y dar detalles sobre su participación. "Trabajamos, más que con costureras, con carpinteros, gente más especialista en escenografía que en vestuario. Las prendas se ven como objetos sólidos como si fueran pedazos de escenografía", explicaron.

Es que a los modistos les tocó vestir a la Niña de Porcelana y Oz, por lo que, lejos del rubro textil, se dedicaron a explorar otros materiales, como hierro, telas de tapicería y madera. "El traje de Oz es reciclado que lo sacamos del Ejército de Salvación, queríamos que tuviera un aspecto medio gastado, vintage", precisaron.

No es la primera vez que Disney elige a diseñadores argentinos para vestir a sus personajes y promocionar una película. Con Alicia en el País de las Maravillas convocaron a Pablo Ramírez y Vero Ivaldi. Pero a diferencia de aquella vez, en esta ocasión el eje de la acción se basó en un tutorial en el que los modistos oficiaron de tutores de un grupo de estudiantes de diseño de indumentaria especialmente seleccionado de la UBA, UADE y Siglo 21.

"Lo que hicimos es ir dibujando un poco los diseños y cada uno daba sus ideas. Nosotros lo que hicimos un poco fue trasladarlo a la moda", coincidieron algunos de los estudiantes.

Mientras, en el primer piso termina una nueva sesión de fotos con la Niña de Porcelana como protagonista. Los asistentes la ayudan a bajar por la escalera y su falda es tan ancha que no pasa a pesar de los espaciosos pasillos del castillo.

Es complicado. La modelo lleva de anillos unas pequeñas tacitas de té, en los pies zapatos con trozos de porcelana y en el pelo una peluca firme de yeso. La tez, tan blanca y delicada que realmente parece una muñeca.

El fotógrafo a cargo de la producción, el artista Marcos López, se asoma para ver qué pasa con una máscara de tigre gigante que se compró en un viaje a Bombay, de la cual no se despega ni un minuto. "Lo llevo a todos lados, por lo que representa el tigre, ternura y fuerza desgarradora a la vez. Ese es el eje de mi trabajo", explicó, al tiempo que aseguró que nunca había hecho fotos de moda hasta que lo convocó Disney.

"Me dio mucha inquietud la niña de cerámica. Me inspiré en María Elena Walsh, 'Estamos invitados a tomar el té'", resaltó el artista, fascinado con la reciente sesión lograda con el personaje de Oz y la locación elegida para el trabajo.

"Casi que no hay que agregarle nada a este lugar, ya tiene todo un misterio", asintió López mientras bromeaba con que el espíritu de Felicitas Guerrero, asesinada en 1872 de un disparo en la espalda por un despechado pretendiente, habita en la casona.

Entre la gente, aparece Vero Ivaldi, la diseñadora elegida para vestir a la "bruja mala" Evanora y el mono Finly, a quien le armaron un traje en el que el pelaje se logró con texturas, las alas se hicieron de cuero y la cola la reinterpretaron en múltiples tiras.

"Evanora vive en la ciudad esmeralda y nos encantó porque la ciudad esmeralda tiene muchas aristas y muchos fragmentos, muchos vértices. Casualmente, una de mis características a la hora de trabajar", resaltó.

Geométrico y fragmentado, el diseño cuenta con unos 100 recortes con superposiciones de raso pesado y organiza lo que genera distintas dimensiones en el traje. "Si ven el cuerpo de Evanora que armamos, la síntesis son dos esmeraldas, puestas de distintas maneras, invertidas y todo negro, la síntesis de la maldad pura", destacó Ivaldi, quien además contó que la tutoría junto con los alumnos no le resultó compleja gracias a que ejerce la docencia desde hace algunos años.

Vestida de blanco impoluto y unos lentes de sol oscuros, Evangelina Bomparola espera su turno para empezar las fotos de sus personajes, las brujas Glinda y Theodora. "Trabajamos en equipo, tratamos de meter cosas muy de Evangelina Bomparola arquetípicas a lo largo de todas mis colecciones y de la nueva que se va a ver, dentro de esos personajes. Nos dedicamos a ver más que nada los rasgos personales de cada uno y a volar", señaló la diseñadora mientras mostraba sus trajes.

Para Theodora, "el personaje que más vistieron", usaron shantung de seda natural y plumas de avestruz y gallo en color negro para la falda y para el blazer, en la parte superior hecho a base de cheviot de lana e incrustaciones de metal en las solapas, una prenda que sin dudas podría ser readaptada para usarla en un look urbano.

En el caso de Glinda, "la brujita buena", la propuesta fue totalmente distinta, con géneros como piel de ángel de seda natural y una baja falda hecha en cadenas de distintos dorados.

"Me llamaron para hacerme esta propuesta y no pregunté casi nada, dije que sí enseguida", contó entre sonrisas Bomparola. "Enhorabuena le toca a esta disciplina (la moda) participar de alguna manera y poder reinterpretar. Es una buena manera de mostrar cómo desde la Argentina podemos reinterpretar algo que seguramente hizo un megavestuarista para la película. Pero uno, humildemente, desde el Cono Sur levanta la mano y dice: 'Yo también puedo'. Y más con una empresa como Disney, en la que volás sin alas", concluyó.

Si querés ver la producción de fotos, hacé click aquí en Estar In.