Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, conocido como Sócrates, contenía su frondosa melena con vinchas, en las cuales –lejos de la moda actual de mostrar la marca de las mismas en el mayor tamaño posible- expresaba posiciones políticas.
El astro brasileño manifestaba dentro de la cancha su postura respecto de los más diversos temas: en su frente la banda elástica incluía mensajes acerca de la paz, la justicia y también alguna vez uso una que decía: "Reagan asesino".
Este fin de semana Germán Denis imitó de alguna manera los gestos de Sócrates y tras convertir un tanto –en el partido que su equipo Atalanta le ganó a Inter- mostró una remera blanca con una letra K tachada, en referencia al gobierno nacional.
El delantero se sumó así a las manifestaciones por el #8N y tras la repercusión de su gesto dijo que estaba arrepentido y señaló que no volverá a utilizar ese espacio para manifestarse.
Desde Sócrates hasta Denis hubo otros que también aprovecharon su momento de mayor exposición tras convertir un gol para mostrar sus ideales. El holandés Ruud Gullit, cuando recibió el Balón de Oro en 1987, se lo dedicó a Nelson Mandela, que en ese momento estaba preso en Robben Island por el régimen del apartheid.
"Fue algo natural, pero causó más sorpresa de la que esperaba. En aquel momento todos en Holanda seguíamos lo que pasaba en Sudáfrica con el apartheid, era normal. Un país dividido por la raza. Pero en Italia, esto casi no se sabía. `Uy no, un jugador de fútbol que habla de política´, dijeron muchos cuando hice la dedicatoria. Me veían como un bicho raro", manifestó el futbolista.
En la década de los 80 surgió en el fútbol brasileño un movimiento conocido como "Democracia Corintiana", ideado por el director técnico y sociólogo Adílson Alves Monteiro, acompañado por los futbolistas Sócrates, Wladimir y Casagrande.
El Corinthians ganó el Campeonato Paulista de 1982 y 1983, y entre sus planteos había fuertes críticas a la sociedad civil y los jugadores tomaban todas las decisiones sobre la rutina de su trabajo de manera democrática.
En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el surcoreano Jong-woo Park hizo una proclama política tras ganar 2-0 a Japón en Cardiff en el partido por el tercer puesto.
El futbolista mostró una pancarta en la que se podía leer (en coreano), "Dokdo es nuestro territorio!", haciendo referencia a la vista del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, a la islas que los coreanos llaman Dokdo y los japoneses Takeshima.
Esos islotes, que Japón reclama desde los años 50, están bajo bandera y soberanía surcoreana desde 1954. Luego de esto, el COI le prohibió recibir su medalla.
Di Canio, el polémico
Del otro lado de estos reclamos políticos, hubo otros futbolísticos que encendieron la polémica por sus expresiones ideológicas dentro del campo. Paolo Di Canio utilizó en varios partidos un gesto fascista para celebrar sus goles, colocándolo en el medio de todas las críticas.
Entonces jugador del Lazio, Di Canio celebró la victoria de su equipo ante la Roma, en el clásico de la capital italiana levantando su brazo y extendiendo su mano mostrando así su ideología.
El delantero reconoce al dictador italiano Benito Mussolini como "uno de los grandes de la historia" y "maltratado" por la mayoría de los historiadores. Di Canio también es conocido porque desde niño militó en los Irriducibile, los ultras del Lazio, un grupo de ultraderechistas y nacionalistas, que reivindican la doctrina nazi.
Maradona, presidente de la Asociación Internacional
Diego Armando Maradona también intentó llevar la política dentro de la cancha. Traspasando los festejos, el argentino fundó en 1995 junto con Eric Cantoná y George Weah la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales (AIFP).
Diego fue declarado presidente y el francés vicepresidente, y proclamaron "al jugador de fútbol como lo más importante y vamos a defender sus reivindicaciones hasta la muerte".
Más allá de las buenas intenciones y la propuesta de que se diera a los jugadores un porcentaje de los jugosos contratos televisivos para la transmisión de partidos, el grupo se desintegró rápidamente.