En busca de una infancia "normal" en la Casa Blanca

Omnipresentes en los discursos de sus padres, las "primeras hijas" estadounidenses, Malia y Sasha Obama, crecen entre guardaespaldas y mítines de campaña

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La hija del presidente de Estados Unidos huye. Se escapa engañando al personal de seguridad y pone al mundo del hombre más poderoso del mundo patas arriba en busca de la libertad de una adolescente común. Así representa Hollywood el crecimiento de una chica en la Casa Blanca.

El presidente Barack Obama y su mujer Michelle han querido armar allí una vida lo más "normal" posible para sus dos hijas. Una niñez que incluye un padre como presidente de los Estados Unidos y un hogar que recibe miles de visitantes cotidianamente. En algún lugar, entre las 132 habitaciones de la vivienda, el servicio secreto y los 94 empleados de la casa, las dos deberían crecer como niñas normales, sin cuna de oro.

      
      

Entre tanto, las jóvenes Malia, de 14 años, y Sasha, de 11, crecieron y ya no son las niñas que se mudaron a la palaciega Casa Blanca en 2008 tras la elección de su padre. Las llamadas "first tweens" están en medio de la etapa entre la niñez y el caos de la adolescencia. Pero lo que es normal para otras jóvenes de su edad es casi imposible para ambas, ya sea ir a tomar helado con amigos o salir de compras, ya que el servicio secreto vigila su seguridad paso a paso.

Sin duda que su vida tiene algunas ventajas. Al mudarse a la vivienda presidencial disfrutaron de un concierto privado exclusivo de la banda adolescente Jonas BrothersEl actor Johnny Depp pasó en Halloween por allí a jugar con ellas en una puesta en escena original del director Tim Burton. Las niñas han conocido a personalidades de la política, mientras invitados de alto nivel entran y salen de la Casa Blanca.

 
      

Laura y Jenna Bush les recomendaron en una carta pública aprovechar ese privilegio. La mujer y la hija del ex presidente George W. Bush aseguraron haber disfrutado su vida en ese "sitio mágico".

Pero también está siempre la amenaza latente. Cada vez que sus amigos las visitan deben ser revisados por el personal de seguridad y los padres son investigados previamente.

Hace tres años, cuando Malia y Sasha salieron para Halloween junto a su tía en busca de dulces por Washington fueron reconocidas a pesar de sus disfraces. El servicio secreto suspendió por eso toda la acción, que consideró demasiado peligrosa.

Un joven de 21 años que se creía Jesús disparó, en noviembre de 2011, balas de fusil contra las ventanas blindadas de la Casa Blanca.

      
 
      

El colegio privado al que van las niñas, el mismo al que había enviado Bill Clinton a su hija Chelsea, recibió a fines de octubre una llamada "sospechosa". El servicio secreto desalojó el edificio y dio vuelta todo. Finalmente fue una falsa alarma.

Queda la duda de cómo afectan estas acciones a las niñas, si pueden acostumbrarse a algo así como adolescentes.

El riesgo de seguridad debe ser reducido a tal nivel que hace que muchas veces la familia Obama termine recibiendo un trato especial. De hecho, un concierto escolar, al que asisten orgullosos los padres de los niños, tuvo que ser realizado dos veces. Una vez para todos los padres de la sala y la segunda en un espacio totalmente seguro para los Obama.

Michelle Obama intenta mantener la normalidad a través de la coherencia y las obligaciones. La First Lady ha hablado en entrevistas sobre sus métodos. Para que las niñas no se dejen cegar por el lujo, deben hacer sus propias camas. La televisión y la computadoras tienen un límite temporal y tienen prohibido acceder a la red social Facebook.

Antes de su presentación en la Convención Demócrata, las niñas no dejaban de asistir regularmente a clases. Incluso durante la campaña electoral mamá Michelle no hizo excepciones.

 
      

Sin embargo, el matrimonio ya había reconocido en la campaña de 2008 el efecto positivo de sus hijas en la opinión pública. Mostraron el lado de Obama como padre de familia responsable que asumía sólo dos citas nocturnas por semana para comer junto a sus amores. "La familia Obama junta fue oro político", escribió la corresponsal del diario The New York Times en su libro sobre los Obama.

En Twitter se encuentran numerosas referencias a Obama y el tiempo que pasa con sus hijas. "Obama les leyó a las niñas todos los tomos de Harry Potter. Eso alcanza para elegirlo", escribió un usuario.

En la campaña electoral, las niñas eran omnipresentes, ya que tanto Michelle como el mandatario las mencionaban frecuentemente en sus discursos públicos.

Obama elogió recientemente el espíritu de equipo del grupo de baloncesto de su hija Sasha, del que dijo debía tomar ejemplo el Congreso estadounidense. El demócrata relató también que fueron sus hijas las que le instaron a apoyar el matrimonio homosexual después de haber comentado en la cena el caso de amigos de la escuela con padres homosexuales.