"Creo en la paz, en esa paz que nace del individuo y se conecta con una dimensión colectiva, que reconoce y valora la existencia de los conflictos y los transforma creativamente en nuevas formas de convivencia. En lo personal, ha dejado de ser una meta o un lugar de llegada, hoy es un camino, una actitud, una forma de vida, una apuesta. Nuestra apuesta, la tuya y la mía; ¡la paz de Colombia!", escribió a modo de editorial el flamante periodista Juan Esteban Aristizábal, más conocido por todos como Juanes.
El artista colombiano dirigió la edición dominical de El Tiempo y, según revelaron los propios periodistas de la publicación, se lo tomó muy en serio.
"Para la edición de hoy, domingo 23 de septiembre de 2012, nos pusimos en la tarea de recoger diferentes voces y visiones de la Colombia que se está construyendo en silencio y desde todos los rincones, y de aquellas posibles soluciones que aún nos falta aplicar.
para alimentar su imaginario y abrir las puertas de la mente hacia un futuro mejor"·, afirmó.
El Gobierno de Santos y las FARC aceptaron la instalación de la mesa de negociaciones en Oslo, Noruega, que comenzará el 8 de octubre. Para fines de ese mes, el Gobierno espera ya estar sentado en Cuba. Las conversaciones en la isla serán a puertas cerradas. Hasta allí llegarán 30 enviados de cada parte, pero sólo 5 delegados se sentarán a definir los detalles del acuerdo.
El pacto alcanzado entre Colombia y las FARC no contiene despejes de territorio ni la suspensión de operaciones militares. A diferencia de otros intentos, se negoció en otro país (Cuba) y tendrá un tiempo limitado para dar resultados.
Desde el periódico, explicaron que la idea de tenerlo como director comenzó a discutirse hace cuatro años, pero pudo concretarse a principios del 2012. "Una feliz coincidencia con el momento de esperanza que vive el país por los diálogos entre Farc y Gobierno".
Carol Malaver, redactora del periódico describió el desembarco de Juanes en al redacción: "Con su carné de periodista de El Tiempo colgado al cuello, Juanes se instaló en una oficina junto a la del subdirector de Información, Andrés Mompotes, desde la cual revisó y corrigió los textos, junto a Catalina Cock, directora de la Fundación Mi Sangre".
"Bacanísimo, maravilloso, qué nota", cuentan decía cada vez que algo le gustaba. "Los periodistas y diseñadores, para él todos 'parceros', estaban felices con su visión siempre positiva", aseguró Malaver.